“Lo que hacen estos reportajes es cambiar la escala, la dimensión del problema, pues demuestra que la contaminación por mercurio no es algo puntual ni aislado, sino que es una grave crisis ambiental, sanitaria, alimentaria y transfronteriza en el ámbito amazónico”, dice Mariano Castro, director de Iniciativa Amazonia Resiliente y Justa del Grupo de Análisis para el Desarrollo (Grade), en Perú, luego de revisar la serie de reportajes publicada por Mongabay Latam sobre el impacto del mercurio en las comunidades indígenas de Brasil, Bolivia y Perú.Se trata de una serie de reportajes que analizan la información de 39 estudios científicos elaborados entre 1997 y 2024 en los ríos Madre de Dios, en Perú; Beni, en Bolivia; y Madeira, en Brasil. Esta información ha permitido revelar que por lo menos 249 comunidades han estado expuestas al mercurio en las últimas dos décadas y, de ellas, el 88 % reporta niveles de mercurio por encima de la cantidad considerada segura por la Organización Mundial de la Salud (OMS).Leer más | Mercurio en la sangre: la huella tóxica en niños y gestantes de Madre de Dios en PerúBayolet tenía cinco años cuando fue diagnosticada con mercurio en la sangre. Solía desmayarse en clases. Foto: Max Cabello / MAX CABELLOCastro destaca que a través de esta investigación periodística la información científica que estaba dispersa se ha convertido en una “evidencia territorial” para los países. “Esto se vincula no solamente con ámbitos territoriales en abstracto, sino con las zonas donde están las comunidades indígenas expuestas o afectadas por la contaminación por mercurio. Todo esto, además, revela una situación de injusticia socioambiental”, explica.La investigadora boliviana Marielos Peña-Claros, copresidenta del Panel Científico de la Amazonía, dijo a Mongabay Latam que esta investigación es importante porque no se enfoca en un solo lugar sino que ofrece una visión panamazónica que va mostrando cómo el mercurio y la presencia de este en el cuerpo de las personas no se restringe a un solo lugar sino que se puede ver en varios lugares a lo largo de la cuenca amazónica. “La investigación de Mongabay Latam es como una fotografía más amplia de lo que está pasando en este momento en la cuenca amazónica en relación con el mercurio y cómo afecta la salud de la gente”.Para esta investigación, Mongabay Latam analizó documentos científicos y elaboró una base de datos que reúne 7725 muestras de mercurio en personas y 5939 muestras de tejido en peces. De esta forma, determinó la ruta de la contaminación a lo largo de estos tres ríos amazónicos que se conectan y que trasladan el mercurio a la vida de cientos de familias.Los estudios muestran déficits cognitivos en niños y adultos con mercurio por encima de los valores normales. Foto: Max Cabello Los datos recopilados permitieron identificar la contaminación no solamente en las 249 comunidades muestreadas, sino que establecieron que alrededor de 702 comunidades a orillas de estos tres ríos también están en riesgo. En total son 951 comunidades que tienen niveles alarmantes de mercurio o viven en estado de vulnerabilidad.Leer más | Oro tóxico: el mercurio de la minería amenaza a más de 160 comunidades de la cuenca del río Beni en Bolivia“Estamos hablando de contaminación crónica, entonces, debe establecerse un programa multisectorial de intervención en las cuencas contaminadas por mercurio, en aquellas donde ya se tiene esta información”, dice Castro, quien también ha sido viceministro de Gestión Ambiental del Ministerio del Ambiente en Perú. “La información es tan contundente que el Estado peruano y de los otros dos gobiernos deberían intervenir inmediatamente en las comunidades que han sido identificadas como aquellas que están afectadas directamente”, agrega.Castro señala que es necesario un programa multisectorial porque no se trata solamente de un tema del sector salud o del sector ambiental, sino que involucra también al Ministerio de la Producción (Produce), responsable de la pesca en el país. También es un tema minero, de orden interno, de seguridad y de atención social por la trata de personas que se genera en torno a la minería ilegal y legal. “Es un tema multisectorial y debe habilitarse un plan multianual –distribución de los recursos del Estado por un periodo más allá del año fiscal– por cuenca con presupuestos, metas y responsables claros. Todo está conectado, por tanto, se requiere un manejo de cuenca”. Este plan, agrega Castro, debe empezar por las zonas donde se tiene la información contundente.La contaminación alcanza a las gestantes y a los niños a través del agua y los alimentos. Foto: Max Cabello Para Castro también es importante que la secretaría del Convenio de Minamata –un tratado global para proteger la salud humana y el ambiente contra los efectos adversos del mercurio– reciba formalmente la información publicada por Mongabay Latam. “Se debe pedir que desde la Secretaría se solicite a los tres países involucrados en estos reportajes que den cuenta de las acciones y las respuestas que se pueden tomar en cada país y a nivel internacional”. Castro también considera que la Organización del Tratado de Cooperación Amazónica (OTCA) debería recibir esta información.El exviceministro también plantea que el Estado debería “establecer vigilancia sanitaria especializada” en los lugares identificados con niveles de mercurio por encima de lo establecido y detener la fuente de contaminación, es decir, “eliminar las dragas y todo tipo de equipamiento minero en los ríos amazónicos”. Al mismo tiempo, dice Castro, se debe proteger la alimentación de las comunidades afectadas por mercurio, cuyo origen de contaminación son los peces que consumen y que provienen de estos ríos.Para Marielos Peña-Claros los datos publicados por Mongabay Latam son importantes por “la magnitud y gravedad del tema” y las cifras expuestas, que muestran, por ejemplo, que en el río Madeira, en Brasil, hay habitantes con niveles de mercurio más de 75 veces superiores al umbral seguro (150 mg/kg). “Estamos hablando de cantidades muchísimo más arriba de lo recomendado”, comenta.Peña-Claros considera que para atender este problema se requiere un trabajo “a escala local pero también a escala regional y con eso me refiero a escala panamazónica”. Por un lado, sugiere, “se debe controlar el ingreso de mercurio para que sea más restringido”. Por otro lado, dice, “está la prohibición y monitoreo en áreas protegidas y en otras zonas cerca de comunidades para evitar la minería ilegal”.En el río Beni la minería avanza sin control. Hay pobladores que realizan minería artesanal utilizando mercurio. Las aguas de ese afluente están contaminadas. Foto: Javier Mamani La investigadora boliviana también cree que es necesario brindar otras opciones y alternativas económicas para las personas que ven en la extracción de oro una opción para generar ingresos. “Creo que la concientización es importante porque la gente que saca oro no necesariamente está al tanto del daño y de los problemas de salud que ocasiona el mercurio”.La copresidenta del Panel Científico de la Amazonía sugiere, además, que es importante “trabajar con la OTCA”, así como realizar un trabajo global “para crear conciencia en los compradores de oro” en otros países. “Hace unos años hubo campaña para no comprar madera de bosques tropicales porque estaban destruyendo los bosques, hasta ahora no veo una campaña diciendo que no compren oro porque está matando gente”. Peña-Claros cree que se debe hacer un llamado a los que compran oro a nivel internacional para que sean conscientes de que “el oro cuesta vidas y cuesta el funcionamiento de la Amazonia como un todo”.Leer más | Pescado con mercurio en Brasil: el peligro invisible para comunidades indígenas y ribereñas del río MadeiraPara la senadora peruana Mirtha Vásquez, del partido Ahora Nación, la información publicada por Mongabay Latam “es una prueba más de la gravedad de la contaminación en el país, sobre todo por tóxicos como el mercurio”. Vásquez señala que se trata de “un tema de larga data en comunidades de la sierra y de la selva, donde se han realizado procesos de tamizaje que daban cuenta de la gravedad del asunto”.“Hay una situación muy grave que el Estado tiene que atender en cuanto a salud ambiental. Como Mongabay Latam da cuenta en su informe, en las comunidades hay un proceso de degradación de la salud que no está siendo atendido porque en el país no hay políticas ni normas que obliguen al Estado a ofrecer una atención especializada”, comenta la senadora Vásquez y agrega que lo que hasta ahora se ha conseguido ha sido aprobar un “plan nacional de personas contaminadas con metales pesados y metaloides [Plan Especial Multisectorial para la Intervención Integral a favor de la Población Expuesta a Metales Pesados, Metaloides y otras sustancias químicas tóxicas], es decir, un marco general que no ha podido ser ejecutado de manera vinculante porque el Estado siempre se escuda en que se debe generar una metodología y que no hay presupuesto”.Los investigadores tomaron muestras de cabello y sangre a niños de las comunidades y centros poblados en Madre de Dios. Foto: Max Cabello / MAX CABELLO“Ni siquiera tenemos una especialidad médica en los lugares donde la gente esté expuesta a estos daños para que se puedan identificar e incluso prescribir tratamientos que respondan a las afecciones de salud que genera el mercurio”, cuestiona Vásquez. La legisladora menciona el caso de la comunidad de Choropampa, en Cajamarca, donde en el año 2000 ocurrió un derrame de 151 kilos de mercurio cuando un camión transportaba este elemento a una minera. Como abogada, Vásquez acompañó este caso y lo que constató, dice, es que en Perú no existen especialistas en este tema, por tanto, “en los puestos de salud no tienen la menor idea de cómo tratar este tipo de procesos de afectación de la salud”.Vásquez señala que en el Centro Nacional de Salud Ocupacional y Protección del Ambiente para la Salud (Censopas) se identifican que las personas están contaminadas y se les brinda tratamiento solo paliativo para los síntomas agudos que presentan. “Eso en realidad responde a una falta de interés del Estado, porque si no se tiene conocimiento sobre el tema, habría que hacer un esfuerzo por desarrollar [este conocimiento]”. Sugiere que se deberían generar grupos de trabajo que aborden la situación y definan las directrices y los protocolos de atención.La parlamentaria propone tres formas de abordaje del problema. La primera es la prevención e incluso la prohibición o limitación en el uso y manipulación del mercurio. Lo segundo es hacer una evaluación sobre la magnitud del problema dentro del país “que no se está midiendo” y más bien “se está invisibilizando cuánto ha avanzado el problema”. Y tercero es abordar el problema desde la salud pública para que “el Estado establezca políticas de atención especializada, que desarrolle investigación y capacidades”.La diputada boliviana Cecilia Requena, de la Alianza Unidad, resaltó que el Ministerio de Salud y Deportes presentó un plan sectorial denominado Mercurio y Salud para atender el problema en su país. Por eso, la diputada plantea “enviar una minuta –recomendaciones– y peticiones de informes para que, de una vez, se instalen los debidos protocolos que permitan no solo el tratamiento, sino la identificación, registro y sistematización con información pública y oficial de casos de enfermedad por intoxicación con mercurio”. Ese plan existía en el gobierno de Luis Arce, dice Requena. “Hay que retomarlo porque tenemos que avanzar en el sistema de salud en ese sentido”.Los niños en Puerto Motor consumen agua contaminada. Ellos también están afectados por la contaminación del río Beni. Foto: Javier Mamani La diputada sostiene que actualmente las personas van a los centros de salud con síntomas de intoxicación por mercurio, pero los protocolos no los registran, por tanto, “se tiene un subregistro o un registro nulo de la realidad que es pavorosa porque la gente está sufriendo las consecuencias de la contaminación por mercurio”. Requena considera que “si se tiene una identificación adecuada vía síntomas de la causa que probablemente es intoxicación por mercurio, entonces se da un tratamiento apropiado”. “Si toda esta data se va acumulando, puede facilitar y acelerar una política pública de reducción y hasta eliminación del mercurio”.Requena destaca como un avance en su país la aprobación en el Senado de una ley para la eliminación progresiva del mercurio en la minería y la protección de la salud pública, justo antes de que terminara la Legislatura anterior en la que ella era senadora. “Ahora nos falta la aprobación en diputados. Estamos tratando de aprobar la ley y ya hemos tenido conversaciones con autoridades del Ejecutivo y mineros. Entendemos que esto va a tener que seguir un trecho y ojalá que no sea demasiado lento, porque cada día que pasa la contaminación es mayor”.Un segundo hito, dice Requena, ha sido apoyar desde el Legislativo iniciativas como la declaratoria de dos municipios de Bolivia como municipios libres de minería. “Es el caso de Alto Beni y Palos Blancos, que tienen sistemas agroforestales en una región que está plagada de minería, y donde han decidido defender sus exportaciones impidiendo la contaminación de sus fuentes de agua, ya sea superficiales o subterráneas y contaminación de las cabeceras de cuenca”. Es un precedente importante, asegura.La diputada agrega que están “difundiendo las posibilidades que tienen los gobiernos locales y la Gobernación de luchar contra la contaminación minera, por ejemplo, declarando áreas protegidas a fuentes de agua o defendiendo la seguridad alimentaria de sus pobladores”.El artículo original fue publicado por Yvette Sierra Praeli en Mongabay Latam. Puedes revisarlo aquí.Si quieres leer más noticias ambientales en Latinoamérica, puedes revisar nuestra colección de artículos. Y si quieres estar al tanto de las mejores historias de Mongabay Latam, puedes suscribirte al boletín aquí, unirte a nuestro canal de WhatsApp o seguirnos en Facebook, X, Instagram, Tiktok y Youtube.
Ríos de mercurio: expertos y legisladores proponen medidas en Perú y Bolivia tras la investigación de Mongabay Latam
Luego de publicar la serie de reportajes sobre el impacto del mercurio en comunidades indígenas de Perú, Bolivia y Brasil, especialistas y legisladores se pronunciaron sobre la problemática. Expertos sostienen que la investigación puede considerarse una “evidencia territorial” y “una fotografía amplia de lo que está pasando en este momento en la cuenca amazónica”.









