El atentado de Lockerbie, los secuestros del 11-S y otros complots llevaron a controles de seguridad aérea que hoy revisan identidad, equipaje de mano, valijas facturadas, líquidos, calzado y objetos ocultos bajo la ropa. (Imagen Ilustrativa Infobae)El atentado contra el vuelo 103 de Pan Am en 1988, los secuestros del 11 de septiembre de 2001 y los complots frustrados durante las dos décadas posteriores modificaron la forma de viajar en avión. Los pasajeros pasaron de controles concentrados en armas metálicas a un sistema que revisa identidad, equipaje de mano, valijas facturadas, líquidos, calzado y objetos ocultos bajo la ropa. Según el tribunal escocés que juzgó el caso Lockerbie y los informes oficiales estadounidenses posteriores al 11-S, cada cambio respondió a una vulnerabilidad detectada en ataques contra la aviación comercial.En Estados Unidos, la transformación tomó forma legal el 19 de noviembre de 2001, cuando el Congreso aprobó la Ley de Seguridad de la Aviación y el Transporte. De acuerdo con el texto publicado por GovInfo, la norma creó la Administración de Seguridad en el Transporte (TSA), federalizó los controles de pasajeros y equipajes, ordenó reforzar las cabinas de mando y estableció requisitos para revisar el equipaje facturado.PUBLICIDADAntes de esa legislación, las aerolíneas contrataban empresas privadas para realizar los controles y los acompañantes podían llegar hasta las puertas de embarque. La Comisión Nacional sobre los Ataques Terroristas contra Estados Unidos documentó que, antes del 11-S, algunos cuchillos pequeños podían ingresar a la cabina y los sistemas de detección buscaban sobre todo armas de fuego. El resultado fue una sucesión de reglas que todavía define la experiencia de millones de viajeros.Hasta septiembre de 2001, familiares y amigos podían acompañar a una persona hasta la zona de embarque en muchos aeropuertos de Estados Unidos. Las despedidas ocurrían cerca de la puerta de salida y los acompañantes compartían parte del recorrido previo al vuelo con el pasajero.PUBLICIDADDespués de los atentados, la Administración Federal de Aviación (FAA) estableció que solo los pasajeros con boleto y el personal autorizado podían atravesar los puntos de control hacia las áreas estériles. Según un registro de una audiencia del Congreso publicado por GovInfo, la disposición excluyó a los acompañantes de esas zonas y redujo la cantidad de accesos a sectores restringidos de las terminales.El cambio afectó una práctica cotidiana, pero también introdujo una regla que permanece vigente: el pase de abordar no solo habilita el ingreso al avión, sino que funciona como requisito para acceder a la mayor parte de las áreas situadas después del control de seguridad. La TSA mantiene ese modelo junto con la verificación de identidad y el cotejo previo de los datos del viajero.PUBLICIDADDespués del 11-S, la FAA limitó el acceso a las puertas de embarque y estableció que solo los pasajeros con boleto y el personal autorizado pueden pasar a las áreas restringidas. (Europa Press)
Estos son los 5 ataques que hicieron más estrictos los controles de seguridad: así cambiaron las reglas para viajar en avión
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