El terremoto del 10 de agosto dejó a Colombia frente a una pregunta más difícil que cuánto costará reparar los daños: qué debe reconstruirse, dónde y bajo qué condiciones. De acuerdo con el Departamento Nacional de Planeación (DNP), la factura preliminar asciende a 30 billones de pesos, pero detrás de esas cifras hay ciudades que necesitan recuperar sus barrios y familias que todavía no saben si podrán regresar a la casa que dejaron. La emergencia ocurrió en minutos, pero la reconstrucción tendrá que medirse en años.El ministro de Vivienda, Ciudad y Territorio, Jaime Andrés Beltrán Martínez, sabe que la primera presión está sobre quienes perdieron su vivienda o ya no pueden volver a ella. “Tenemos más de 195.000 viviendas afectadas por esta catástrofe”, explicó. Más de 31.000 quedaron destruidas y el ministerio calcula que solo la recuperación habitacional podría acercarse a los 16 billones de pesos. Antes de construir habrá que establecer qué predios pueden intervenirse. Las primeras viviendas nuevas podrían empezar a entregarse en 2027.Y ahí aparece una tensión, porque la emergencia tiene una velocidad distinta a la del Estado. Una familia necesita saber dónde dormirá esta noche; pero una administración necesita meses para evaluar un terreno, definir una solución y ejecutarla. Mientras tanto, hospitales, colegios, vías, puentes, acueductos y empresas también esperan. Julián Buitrago, director del DNP, advirtió que la magnitud del desastre obliga a ordenar las cifras antes de convertirlas en anuncios. “No vamos a improvisar con las cifras de una tragedia de esta magnitud”, aseguró. Existen recursos públicos, financiación multilateral y más de 2 billones de pesos gestionados o comprometidos por el sector privado a través del Fondo Milagro. Falta consolidar las fuentes y terminar la evaluación de daños y necesidades. Para el director del DNP el reto será “cerrar la distancia entre lo anunciado y la obra terminada”. Y justamente esa distancia es la que tendrá que recorrer el Plan Milagro de Reconstrucción. No será solo reunir dinero, sino decidir dónde ponerlo primero y evitar que una obra mal ubicada reproduzca el riesgo.Los ingenieros insisten en que esas decisiones no pueden tomarse por la apariencia de los edificios. Hernando Monroy, presidente de la Sociedad Colombiana de Ingenieros (SCI), propuso evaluar técnicamente cada edificación. “Primero deben recuperarse los sistemas esenciales y evaluarse técnicamente las edificaciones antes de decidir si se reparan, refuerzan o demuelen”, sostuvo. También deben revisarse fachadas, redes y elementos no estructurales. Para ello Camacol movilizó cerca de 5.000 voluntarios especializados. Sus cálculos indican que alrededor de 180.000 viviendas necesitarán ser reparadas y más de 31.000 deberán ser reconstruidas. Guillermo Herrera, presidente del gremio, señaló que el terremoto también obliga a mirar las condiciones en que fueron levantadas las viviendas, incluidas las construcciones informales. “El objetivo de una edificación sismorresistente no es que nunca se dañe, sino que proteja la vida”, advirtió. En total, el sismo afectó 16 departamentos y 494 municipios. En unos lugares la prioridad es una vivienda; en otros, un hospital o una vía. En algunos territorios la primera obra que se necesita es una carretera que permita entrar materiales, sacar cosechas y conectar a la población. Por eso el mapa de la reconstrucción cambia cuando se mira municipio por municipio.