"Est� haciendo un gran esfuerzo por no ser �l", analizaba el cronista de un gran peri�dico de Estados Unidos desde la tribuna alta de prensa de la Arthur Ashe mientras Ben Shelton segu�a all� abajo, conteni�ndose una hora tras otra. En su victoria ante Carlos Alcaraz en los cuartos de final del US Open celebr� unos pocos puntos, vaya si los celebr�, con sus provocativos "�Vamos!", pero en la mayor�a mantuvo la calma. Raro en �l. Su padre y entrenador, Bryan Shelton, que lleg� a ser el n�mero 55 del ranking ATP, le se�alaba con un dedo la sien para recordarle que siguiera en ese empe�o. Acostumbrado a grandes aspavientos, a festejar sus golpes como si fueran touchdowns, ante Alcaraz necesitaba otra cosa. El p�blico neoyorquino, que core� "USA, USA, USA" hasta las tres de la madrugada, las altas horas de la noche y hasta la presencia en la grada de su pareja, la futbolista Trinity Rodman, invitaban a Shelton a desatarse, pero, esta vez, si quer�a ganar, ten�a que contenerse.Y se contuvo. Durante cuatro horas y 28 minutos. Hasta clavar un saque a 234 kil�metros por hora para cerrar el partido a las 3.33 de la madrugada, en el final m�s tard�o de la historia del US Open. No gan� s�lo por potencia, aunque la potencia fue decisiva. Su saque, sus restos y sus golpes cruzados hicieron da�o a Alcaraz, pero la diferencia estuvo tambi�n en la cabeza. "Ha demostrado que ya es un jugador maduro, que est� preparado para una lucha tan larga como la que hemos vivido", le elogi� el espa�ol despu�s del partido. Era precisamente esa madurez la que durante a�os se le hab�a reclamado.A sus 23 a�os, Shelton acaba de conseguir su primera victoria ante un jugador del top 3 y, sobre todo, ha vuelto a demostrar que puede convivir con la presi�n que le acompa�a desde que irrumpi� en el circuito. Este viernes se enfrentar� en semifinales a Frances Tiafoe, en un duelo que devuelve al tenis estadounidense una posibilidad que parec�a cada vez m�s lejana. Desde que Andy Roddick gan� el US Open en 2003, ning�n hombre estadounidense ha vuelto a levantar un t�tulo de Grand Slam.El gesto del tel�fono"Los c�nticos de ‘USA’ hasta el final fueron lo que me mantuvo en pie y lo que me ayud� a conseguir esta victoria", explic� Shelton. Hay algo de raz�n y algo de tribunerismo en la frase, dos caracter�sticas que encajan bien con su personalidad. Tan importante fue la victoria que recuper� incluso su tel�fono. Hace tres a�os, inspirado por atletas de la Universidad de Florida como el campe�n ol�mpico de 110 metros vallas Grant Holloway, Shelton empez� a celebrar sus victorias simulando que contestaba un tel�fono antiguo y colgaba despu�s. "Dialed in", estar enchufado, lo llam�. El gesto se convirti� en una de sus se�as de identidad durante aquel US Open de 2023 en el que lleg� a semifinales con s�lo 20 a�os, pero despu�s de que Novak Djokovic lo imitara tras derrotarle y Shelton decidi� guardarlo en un caj�n. Este mi�rcoles, al eliminar a Alcaraz, volvi� a descolgarlo.MATTHEW STOCKMANGetty Images via AFPLa historia de Shelton, en realidad, empez� lejos de las pistas de tenis. Hijo de tenistas -su madre Lisa tambi�n lo fue-, creci� en Gainesville, Florida, rodeado de raquetas pero fascinado por el f�tbol americano. Fue quarterback y safety en sus a�os de ni�o y lleg� a formar parte de un equipo all-star que viajaba para enfrentarse a conjuntos de otros estados. A los 12 a�os, sin embargo, entendi� que el f�tbol pod�a castigar demasiado su cuerpo y que el tenis ofrec�a una v�a m�s natural para aprovechar el talento heredado.Aunque no sigui� el camino habitual de las grandes promesas estadounidenses. No jug� los Grand Slam j�nior y prefiri� quedarse cerca de casa, estudiar Empresariales y jugar para la Universidad de Florida, donde su padre era entrenador. All� termin� de hacerse tenista. En 2021 ayud� a los Gators a conquistar el t�tulo universitario por equipos y en 2022 gan� el campeonato individual de la NCAA. En junio de aquel a�o se hizo profesional y, de repente, todo ocurri� a una velocidad vertiginosa.En el verano de 2022 apareci� en el circuito ATP como una exhalaci�n y derrot� a Casper Ruud, entonces uno de los mejores jugadores del mundo. En su debut en el Open de Australia alcanz� los cuartos de final. Unos meses despu�s, en su primera participaci�n en el US Open como profesional, s�lo Novak Djokovic pudo detenerle, en aquellas semifinales de 2023 que le convirtieron en el estadounidense m�s joven en alcanzar esa ronda en Nueva York desde Michael Chang en 1992. Para el p�blico estadounidense estaba claro: hab�a nacido su pr�ximo gran campe�n.Su proceso de madurezPero entre aquella irrupci�n y esta semifinal han pasado tres a�os de aprendizaje. Shelton ten�a el saque, probablemente uno de los m�s poderosos del circuito, ten�a una derecha devastadora, velocidad, f�sico y una capacidad natural para convertir un partido de tenis en un espect�culo. Lo que no ten�a era todav�a la paciencia. Su tenis era el�ctrico, pero tambi�n demasiado acelerado. Quer�a ganar los puntos antes de tiempo, jugaba al l�mite casi siempre y su exuberancia pod�a convertirse en ansiedad. �l mismo ha reconocido durante estos a�os que necesitaba aprender a competir mejor, a aceptar que una carrera no se construye en un torneo y que el desarrollo de un jugador de �lite no siempre coincide con la velocidad de su ascenso.Heather KhalifaAP Photo/Heather KhalifaContra Alcaraz, por fin, esa lecci�n qued� expuesta en la Arthur Ashe. El showman no desapareci�, simplemente aprendi� a dosificarse. Grit� cuando ten�a que gritar, apret� el pu�o cuando deb�a hacerlo y, sobre todo, guard� silencio cuando el partido le exig�a silencio. Quiz� esa sea la verdadera transformaci�n de Shelton: haber descubierto que para convertirse en el gran campe�n que Estados Unidos lleva a�os esperando no tiene que dejar de ser quien es, sino aprender a controlar todo aquello que le hace ser �l mismo.
Ben Shelton, la gran esperanza americana, recupera el tel�fono ante Alcaraz: "Los c�nticos de USA, USA me mantuvieron en pie"
"Est� haciendo un gran esfuerzo por no ser �l", analizaba el cronista de un gran peri�dico de Estados Unidos desde la tribuna alta de prensa de la Arthur Ashe mientras...










