El artículo lo han publicado cuatro economistas de algunas de las universidades más prestigiosas del mundo, además del BIS (Banco de Pagos Internacionales, por sus siglas en inglés), y lo que sugiere es la "profunda transformación" que está sufriendo la política de inversiones de los fondos de pensiones privados, que de ser extremadamente prudentes se han vuelto más agresivos. Es decir, en lugar de invertir en deuda pública mediante la adquisición de obligaciones a largo plazo para reducir el riesgo y asegurar la estabilidad de sus carteras, cada vez son más activos en busca de mayor rentabilidad.

No es un fenómeno que afecte a un mercado concreto. En palabras de los autores del artículo, en EEUU, las economías europeas avanzadas y los mercados emergentes, los fondos de pensiones han reducido progresivamente la proporción de sus carteras invertida en renta fija. Por el contrario, han incrementado su exposición a fondos de inversión, activos extranjeros y alternativas como el capital riesgo privado, el mercado inmobiliario, el crédito privado, las infraestructuras y los fondos de cobertura.

La principal conclusión del estudio, sostienen, es sorprendente por su intensidad. Los fondos de pensiones de todo el mundo están reduciendo de forma acelerada su proporción de activos totales invertidos en bonos. En EEUU, por ejemplo, los valores de renta fija representaban cerca del 40% de los activos de pensiones a principios de la década de 1980. En 2023, sin embargo, la proporción había caído a aproximadamente entre el 10% y el 15%. Durante el mismo período, las tenencias de fondos de inversión han aumentado de forma creciente. De ser irrelevantes en los años 80, hoy representan más de la cuarta parte de las carteras de los fondos de pensiones.