Europa se encuentra ante una fragmentación geoeconómica multipolar y la pérdida de competitividad, que la fuerza a una reformulación de los paradigmas económicos.

A esto quiere responder Mario Draghi con la creación de Rhine Group, una iniciativa que surge casi al mismo tiempo que el informe de la CEPAL Rupturas y Oportunidades. Ambas, aunque no resultan novedosas, recuerdan la tradición histórica de diplomacia no gubernamental y pensamiento sistémico, cuyo máximo exponente fue el Club de Roma, concebido por Aurelio Peccei y Alexander King a finales de la década de los sesenta que retomaremos más adelante.

El informe de la CEPAL destaca que el contexto actual geopolítico ha revalorizado ampliamente los activos estratégicos latinoamericanos, que incluyen desde minerales críticos para la transición energética hasta una notable biodiversidad para la transición ecológica. Sin embargo, considera que dichos recursos solo se traducirán en bienestar social si se articulan mediante tres pilares operativos fundamentales: la integración pragmática, el protagonismo empresarial y la adopción de un no alineamiento activo frente a las tensiones de las grandes potencias. Este enfoque rompe con el pasado al sugerir que la integración regional no debe depender de las conveniencias ideológicas de cada gobierno, sino de acuerdos funcionales en sectores específicos como las infraestructuras, la digitalización, la conectividad, la transición energética y la ecológica. La gran novedad es que, al desligar la cooperación económica de las afinidades ideológicas, la CEPAL proponen un modelo de gobernanza basado en la eficacia técnica y la inteligencia económica, evitando alineamientos rígidos.