El expresidente del Banco Central Europeo (BCE), Mario Draghi, presentó el 9 de septiembre de 2024 su ambicioso plan de reformas con el que pretendía salvar a la economía europea de la debilidad inversora, el atraso tecnológico y la pérdida de productividad frente a potencias como Estados Unidos y China. Dos años han pasado y en este tiempo solo el 16% de las propuestas se han cumplido en su totalidad, según un análisis publicado este martes por el Banco de España. El documento, firmado por el investigador Luis Díez Catalán, analiza la tasa de cumplimiento de este plan a partir de los datos del Draghi Observatory recopilados por el Consejo de Innovación de Política Europea (EPIC, por sus siglas en inglés). El análisis revela que menos de 30 de las 176 propuestas incluidas en la agenda se ha implementado en su totalidad en el marco comunitario, mientras que la mayor parte de las medidas está en alguna fase de desarrollo o ni siquiera se ha empezado su tramitación. En concreto, un 26% de las demás iniciativas están implementadas de forma parcial, por lo que más de la mitad están paralizadas. Del resto de medidas que siguen en el tintero, el análisis revela que hay un 42% que, a pesar de contar con el compromiso político por parte de los líderes de la Unión Europea, carecen de una norma jurídica, reglamento o instrumento operativo que en la práctica les permita ser aplicadas, por lo que su ejecución material es nula. A pesar de esto, solo hay una pequeña parte del total de medidas (unas 30) que se catalogan como no implementadas debido a que ni siquiera han tenido un pronunciamiento oficial, al menos hasta julio de este año. Al sumar ambas categorías, se constata que la mayor parte de las propuestas del informe Draghi carecen hasta la fecha de una implementación real. En ese sentido, la investigación insiste en que “esa brecha entre la actividad institucional y el progreso efectivo es, en sí misma, un síntoma de las habituales dificultades de coordinación en el seno de la Unión Europea”. Y revela que “muchas veces hay más voluntad declarada que resultados”.El documento desmiente la idea de que el bloqueo de las medidas se deba a una falta de recursos financieros. El desglose de las propuestas demuestra que poco más de la mitad de las 170 recomendaciones sectoriales de Draghi no requieren la movilización de nuevos fondos públicos para su cumplimiento. El argumento se hace visible en el campo de la simplificación regulatoria y la reducción de trabas administrativas para las empresas, donde el 92% de las reformas propuestas no exigen un gasto presupuestario. Por tanto, la parálisis respondería más a la dificultad administrativa para consensuar cambios normativos dentro de la Unión Europea. La asimetría en la puesta en marcha de las reformas responde, según el análisis publicado por el Banco de España, a las “necesidades inmediatas” de los gobiernos. Como ejemplo, el autor cita el sector de la defensa y el energético. En el primer caso, la guerra entre Rusia y Ucrania, y el actual conflicto en Oriente Próximo han desatado una urgencia geopolítica que ha acelerado los acuerdos políticos que hace unos años estaban descartados. En 2024, tener una defensa unificada parecía el eje más complejo de reformar por la reticencia de los Estados a ceder competencia militar. En la actualidad, sin embargo, la inestabilidad internacional y el rechazo de Estados Unidos a la OTAN han cambiado esta percepción y esto se ha materializado en que el porcentaje de propuestas sectoriales de defensa implementadas de forma total o parcial ha pasado del 22% al 53% entre septiembre de 2025 y julio de 2026, convirtiéndose en el sector con mayores avances legislativos de todo el plan Draghi. El sector energético se posiciona en el otro lado de la balanza. Junto con el suministro de materias primas críticas, la energía está identificada como la reforma con mayor capacidad transformadora por su impacto sobre los costes de la industria manufacturera, la descarbonización y la seguridad geopolítica de la UE. Pese a esta importancia estratégica, el bloque de la energía apenas ha implementado de forma total o parcial el 1% de sus propuestas. La tasa tan baja la posiciona como el área con el peor desempeño. Estos datos contrastan con el optimismo que todavía se respiraba en el primer año de la presentación del informe Draghi. En ese primer balance, la Comisión Europea reportó la adopción de 33 iniciativas y 14 propuestas legislativas. Se anunció además la movilización de más de un billón de euros en innovación, tecnología limpia y seguridad. Este desglose financiero incluía 200.000 millones de euros para inteligencia artificial, 150.000 millones para el programa de defensa SAFE y más de 100.000 millones para el Pacto Industrial Limpio. Para este segundo aniversario todavía no se ha publicado un balance oficial. Sin embargo, a inicios de año el servicio de estudios del Parlamento Europeo difundió un análisis donde admitía que, si bien la Comisión ha integrado el diagnóstico de Draghi en su agenda, “la dimensión de las reformas aplicadas se sitúa por debajo de la ambición original del documento”.La poca implementación de las reformas en las agendas políticas ha llevado al propio Mario Draghi a impulsar una iniciativa al margen de los canales oficiales de Bruselas. A finales de agosto, el expresidente del BCE constituyó un grupo de trabajo llamado Rhine Group (Grupo del Rin), cuyo objetivo es actuar como un canal de interlocución con la Comisión Europea y los distintos gobiernos nacionales para acelerar la aplicación de las medidas.
Europa solo ha aplicado el 16% de las reformas del informe Draghi dos años después de su presentación
Un análisis del Banco de España cifra en algo menos de un tercio las medidas que se han implementado de forma parcial. Más de la mitad está en el tintero









