El de los centros de datos en Aragón comienza a ser un sueño inalcanzable. Al menos, al ritmo al que aspiran los promotores privados y el Ejecutivo autonómico. Los proyectos ya autorizados reclaman a la red más del doble de electricidad de lo que la comunidad es capaz de consumir en su momento de mayor demanda: ni sumando toda la energía renovable que hoy produce la región habría suficiente para alimentarlos. Cubrir esa diferencia exigiría multiplicar la potencia solar y eólica instalada y alfombrar de placas y aerogeneradores una parte sustancial del territorio. Y eso sin contar con las exigencias extras que introduce el decreto ley del Gobierno central para centros de datos, unos requisitos en fase de proyecto que el sector y el propio Ejecutivo aragonés consideran prácticamente imposibles de cumplir.

Aragón tiene una punta de demanda eléctrica de 1.700 megavatios (MW). Los centros de datos que ya cuentan con acceso concedido a la red acumulan, sin embargo, 3.600 MW: 2.400 en la red de transporte y 1.300 más en distribución. Más del doble de toda la punta de la comunidad. Y esa cifra no incluye ni los permisos pendientes de resolver ni las nuevas solicitudes que siguen llegando. Si se pusieran en marcha únicamente los proyectos que ya tienen luz verde, la demanda eléctrica aragonesa se triplicaría. Ni siquiera toda la generación renovable que produce hoy Aragón –18.721,6 GWh al año, según el Boletín de Coyuntura Energética del Gobierno de Aragón– bastaría para alimentarlos, sin contar el resto de la demanda residencial e industrial que ya sostiene la región. Los centros de datos se han llevado, por sí solos, el 67% de toda la nueva capacidad concedida a consumidores en la red de distribución aragonesa.