Actualizado Martes,
septiembre
21:17"Lo m�s sorprendente de toda esta historia es que no es una historia nueva. Si me lo permite, se trata simplemente del mismo vino de siempre en odres nuevos". La frase es del responsable de Musk, el documental de Alex Gibney que directamente explot� el martes en Venecia. La declaraci�n, a su modo, acompa�a a la perfecci�n el discurrir demoledor de una pel�cula que durante sus tres horas y 45 minutos de duraci�n no deja prisioneros ni heridos. Cuando uno se aventura en la que promete ser la pel�cula de uno de los hombres m�s conocidos, m�s influyentes y, una vez visto todo, "m�s peligrosos para la democracia actual" (comentario del propio Gibney de nuevo), espera dar o con revelaciones sorprendentes o con algo as� como las claves ocultas que ayuden a entender al personaje y a abrigar nuestra m�s �ntima y compartida indefensi�n. Hay novedades, pero lo relevante es el todo. Lo que logra el director es una panor�mica de conjunto --esencialmente tr�gica sin renunciar por ello a momentos delirantemente divertidos-- desde la que se acierta a ver, en efecto, el mundo que pisamos.En puridad, no hay noticias nuevas. El hombre m�s rico del mundo que antes fue emprendedor de coches el�ctricos luego el hombre de las estrellas, h�roe progresista protector del medioambiente antes que tit�n ultraconservador, m�s tarde �mulo de Iron Man, entremedias destructor de Twitter y del Departamento de Eficiencia Gubernamental (DOGE) en Estados Unidos, y por el camino padre de no queda claro cu�ntos hijos ha logrado adem�s confundir su vida con el mito hasta ofrecerse para bien o para mal, para la admiraci�n m�s entregada o el odio m�s cerval, como una especie de superhombre nietzscheano contempor�neo.Lo que hace Gibney es ordenar mucho de lo conocido y dar el sentido que corresponde a buena parte de lo olvidado en un meticuloso estudio no tanto de la banalidad del mal como, justo lo contrario, la maldad de un tipo tan banal. As� queda al descubierto, quiz� lo m�s sorprendente de todo, que el sistema Tesla de asistencia al conductor Autopilot de 2015 fue el responsable de al menos 60 muertes debidamente silenciadas. No lejos, aprendemos que la forma en la que hizo con precisamente Tesla, con el borrado del cofundador Martin Eberhard en 2003, se parece bastante a su primer esc�ndalo del magnate en su particular egotrip a la cima del mundo. Y todo ello, mientras la pel�cula sigue la evoluci�n completamente libre de ideolog�a alguna desde su escarceos con Obama, su posterior y envidiable relaci�n con Joe Biden hasta llegar al despacho Oval con Trump."En verdad, lo que siempre se ha le�do como una revelaci�n tras sentirse envenenado por el virus woke, es mucho m�s sencillo de explicar. Por un lado, siempre ha seguido el dinero, el dinero del Gobierno esencialmente. Pero por otro, su acercamiento al mundo MAGA se debi� simplemente a que sus empresas enfrentaban una enorme cantidad de investigaciones federales. Tesla estaba bajo investigaci�n penal. Hab�a serias posibilidades de que si ganaba Kamala Harris tendr�a problemas", comenta Gibney. En el documental se le escucha bromear en el programa de Tucker Carlson sobre si le dejaran o no ver a sus hijos si acaba en la c�rcel. Y otro dato: las primeras agencias estatales que desaparecieron cuando se hizo cargo de DOGE fueron, oportunamente, las que gestionaban ya alguna denuncia contra sus empresas.Alex Gibney, Ashley St. Clair y Zoe Schiffer en la presentaci�n de 'Musk'.TIZIANA FABIAFPDe forma gen�rica, lo que hace el documental con una acumulaci�n desmedida y rigurosa de datos, im�genes de archivo y declaraciones de los antiguos colaboradores que se atreven a hablar ("Existe un miedo atroz entre todos los que han trabajado con �l", comenta Gibney) es desvelar una mec�nica que se repite una y otra vez. Vender como si fuera real un proyecto de futuro lo que, con el paso del tiempo, se descubrir�a irrealizable o solo mentira. Como cuando present� como novedad el cambio de la bater�a en sus coches como de unas simples pilas dom�sticas se tratara. La bater�a en cuesti�n pesado 450 kilos y no hab�a forma de moverla. "Su gran poder es hablar con confianza de cada una de sus ideas y presentarlas como hechos. Esa es su genialidad, si es que algo as� se puede llamar genialidad. No es un inventor, es un inversor. Su genialidad es inflar las acciones", a�ade Gibney como resumen simple y directo de lo que ense�a su pel�cula.Otro de los cap�tulos m�s llamativos (y conflictivos incluso) tiene que ver con su obsesi�n por el declive demogr�fico y, de su mano, la paternidad m�ltiple. La pel�cula, que incluye una reveladora entrevista con su exesposa Ashley St. Clair (que estuvo en la presentaci�n de la pel�cula en Venecia), detalla c�mo Musk seleccionaba a mujeres j�venes que consideraba aptas para la reproducci�n y las embarazaba para acto seguido, tr�mite un acuerdo de confidencialidad, abandonarlas a su suerte.La pel�cula utiliza la IA para crear un Musk falso, pero que en verdad y seg�n el dictado del propio Musk, se antoja m�s real que la propia realidad, m�s Musk que el propio Musk. Un personaje creado digitalmente atiende a las preguntas que va generando, se dir�a que autonomamente, la propia pel�cula. �l responde seg�n el propio algoritmo de su propia IA recopilando todas las declaraciones del personaje a los largo de los a�os. No es lo que se dice un sistema orotodoxo, pero s� lo suficientemente original y divertido para demostrar una vez m�s que el director de pel�culas alrededor de las figuras de Elizabeth Holmes, Lance Amrstrong o Mikhail Khodorkovsky sigue siendo el mejor cirujano (que no solo notario) del turbocapitalismo digital que nos asiste."La mayor habilidad de Musk es convencer a sus interlocutores que algo es real e irreal a la vez", concluye Gibney. Y a�ade: "Lo que no es irreal es que es una amenaza demostrada para la democracia".










