La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, y el presidente del Consejo Europeo, António Costa, han criticado duramente este martes a Serbia por el apoyo oficial y la presencia de altos cargos del Gobierno en el funeral del excomandante serbobosnio Ratko Mladic, que falleció el 27 de agosto mientras cumplía cadena perpetua en La Haya por genocidio, crímenes de guerra y crímenes contra la humanidad. Los actos con honores por el conocido como el ‘carnicero de Bosnia’, el sostén del Ejecutivo y las imágenes de miles de personas que se congregaron en Belgrado para honrar a Mladic suponen una nueva grieta entre la UE y Serbia, país candidato a entrar en el bloque comunitario y siembran más dudas sobre si el país balcánico está preparado para emprender la senda a la Unión.“Ratko Mladic fue un criminal de guerra condenado. Fue responsable de genocidio, crímenes de guerra y crímenes contra la humanidad”, han remarcado Costa y Von der Leyen en un comunicado publicado en las redes sociales. “Los elementos de apoyo oficial y la presencia de algunos altos funcionarios serbios en el funeral son profundamente lamentables. Demuestran un fracaso en enfrentar un capítulo oscuro en la reciente historia de Europa y contradicen los valores que sustentan el camino de Serbia hacia la Unión Europea”, han advertido.Mladic fue detenido en Serbia en 2011 y condenado en 2017 por el Tribunal Penal Internacional para la antigua Yugoslavia (TPIY) por genocidio, crímenes contra la humanidad y crímenes de guerra. Entre otros delitos, fue declarado responsable del genocidio de Srebrenica, donde unos 8.000 hombres y adolescentes musulmanes bosnios fueron asesinados en 1995, y de la campaña de terror contra la población de Sarajevo durante los 43 meses de asedio de la ciudad, en el que murieron unas 10.000 personas. El cuerpo del ‘carnicero de Bosnia’ fue trasladado a Serbia en un avión gubernamental, dentro de un féretro cubierto con la bandera serbia para el funeral al que asistieron, entre otros, el ministro de Justicia serbio, Nenad Vujić, el ministro de Defensa, Bratislav Gašić, y el ministro de Cultura, Nikola Selakovic.Serbia solicitó entrar en la UE en diciembre de 2009 y empezó a negociar la adhesión en 2014. Sin embargo, más de una década después, el proceso sigue estancado. Hay grandes escollos para su ingreso, como las reforma del Estado de derecho, la normalización de relaciones con Kosovo y la falta de alineamiento de su política exterior con la UE. Serbia conserva estrechos vínculos con Rusia y se ha negado a sumarse a las sanciones contra Moscú y a la condena de la guerra a gran escala que el Kremlin lanzó contra Ucrania en 2022. Ahora, los episodios de glorificación de Mladic refuerzan las dudas en Bruselas sobre el compromiso de Serbia con los valores europeos.
El funeral con honores del criminal de guerra Mladic abre otra grieta entre la UE y Serbia
Von der Leyen y Costa critican a Belgrado por la presencia de altos funcionarios serbios en los actos organizados por el ‘carnicero de Bosnia’










