0:000:00El audio de esta noticia está generado mediante Inteligencia ArtificialEn Bruselas no han sentado nada bien las imágenes del funeral con honores del general serbobosnio Ratko Mladic, conocido como el carnicero de Bosnia, condenado a cadena perpetua por genocidio y crímenes de lesa humanidad, siendo enterrado con honores después de su muerte el pasado 27 de agosto. La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, y el presidente del Consejo Europeo, António Costa, han publicado un comunicado conjunto lamentando la presencia de miembros del Gobierno serbio y avisando al país de que no es una buena señal en el camino de Belgrado hacia la Unión Europea. La comisaria de Ampliación, Marta Kos, ya canceló el viernes pasado un viaje a Serbia después de que se anunciara un gran funeral para el exgeneral fallecido a los 83 años en un hospital penitenciario neerlandés al considerar que la “glorificación” que ha rodeado a su muerte es “incompatible” con los valores del acceso a la UE. “Este camino requiere confrontar el pasado, una reconciliación genuina y respetar a las víctimas de los crímenes de guerra”, explicó la comisaria eslovena. “Los valores que sustentan nuestro futuro común no son negociables”, avisó Kos.El hijo de Vucic y dos ministros participaron en las exequiasMladic, detenido en Serbia en el 2011 tras 16 años prófugo, fue condenado en el 2017 por el Tribunal Penal Internacional para la ex-Yugoslavia (TPIY) por cargos que incluyen el asedio de Sarajevo y el genocidio de Srebrenica en 1995, donde fueron asesinados más de 8.000 varones musulmanes. Sin embargo, su cuerpo fue expuesto este lunes en una iglesia de Belgrado antes de su entierro esta misma tarde, desatando una polémica internacional por los homenajes rendidos a su figura. Las televisiones serbias transmitieron en directo las imágenes desde la Iglesia Ortodoxa de San Lucas, con el ataúd en el altar flanqueado por seis miembros del Ejército serbio, mientras miles de personas llegaron a despedirse del carnicero. Las exequias incluso fueron oficiadas por el jefe de la Iglesia Ortodoxa Serbia, Porfirije, junto con otros 300 sacerdotes. El presidente serbio, Aleksandar Vucic, no participó en el funeral, pero sí su hijo Danilo y también el ministro de Defensa, Bratislav Gasic, y el de Justicia, Nenad Vujic. Después, fue enterrado en el cementerio Topcider de la capital serbia junto a los restos de su hija Ana, quien se suicidó durante la guerra.Lee también“Ratko Mladic fue un criminal de guerra condenado. Fue responsable de genocidio, crímenes de guerra y crímenes contra la humanidad. Falleció mientras cumplía una condena de cadena perpetua por el genocidio de Srebrenica y otros delitos”, han recordado este martes Von der Leyen y Costa. “Los indicios de apoyo oficial y la presencia de algunos altos cargos serbios en el funeral son profundamente lamentables. Demuestran una incapacidad para afrontar un capítulo oscuro de la historia reciente de Europa y contradicen los valores en los que se basa el camino de Serbia hacia la Unión Europea”, han remarcado.Vucic la semana pasada ya tachó de “estúpida” la crítica europea. “La explicación fue muy breve, pero estúpida, como de costumbre. Habla de la 'glorificación' del general Ratko Mladic, pero no dice quién ha glorificado nada”, afirmó el presidente serbio, un político nacionalista.Serbia solicitó la adhesión a la UE en el 2009, y recibió oficialmente el estatus de candidato en el 2012. Sin embargo, hoy en día su proceso está prácticamente estancado, con 22 de los 35 capítulos de negociación abiertos. El Gobierno serbio se ha marcado como objetivo terminar las negociaciones de 2026, un objetivo poco realista, ya que Serbia está mucho más atrasada respecto a otros candidatos, como Montenegro o Albania. La pregunta ahora es si este polémico funeral que ha abierto las heridas del pasado podría complicar más el camino hacia la Unión.Corresponsal en Bruselas. Antes, al frente de la corresponsalía en Italia y el Vaticano de La Vanguardia y RAC1 (2018-2024). Es autora de ‘Laboratori Itàlia’ (Pòrtic, 2024).