Actualizado Martes,

septiembre

17:00La neurociencia ha dado hist�ricamente la espalda a la mitad de la poblaci�n. Apenas entre el 2% y el 6% de los estudios del cerebro se realizan exclusivamente en muestras de mujeres. Esta brecha de g�nero ha obviado los procesos biol�gicos m�s cruciales del ciclo vital de la mujer. Ahora, un estudio longitudinal publicado en Nature Communications ha analizado las tres grandes transiciones hormonales del cerebro femenino: la pubertad, el embarazo y la menopausia."Durante mucho tiempo parec�a que las hormonas no se tomaban en serio en ciencia; no se ten�a noci�n de su enorme impacto en el cerebro", aporta una de las autoras de la investigaci�n, Elseline Hoekzema del Pregnancy Brain Lab de la Universidad de �msterdam. La coautora Sophie van 't Hof, del Centro M�dico Universitario de �msterdam (AUMC), apunta que este retraso procede de excluir a las mujeres en las investigaciones con la excusa de su fluctuaci�n hormonal "siempre me ha parecido alucinante; como investigadora buscas estudiar sistemas complejos, y la interacci�n entre cerebro y hormonas es de lo m�s fascinante".Los resultados de la investigaci�n liderada por Van 't Hof y Hoekzema y basados en resonancias de 1.095 participantes, muestran que la adolescencia (marcada por la llegada de la primera regla) y la gestaci�n provocan una dr�stica reorganizaci�n cerebral con reducciones de materia gris cortical.Esto responde a un proceso de especializaci�n del neurodesarrollo en la primera etapa. Durante el embarazo, la disminuci�n se localiza de forma muy precisa en regiones de la corteza de asociaci�n, la red neuronal por defecto y las redes de la teor�a de la mente, �reas que regulan la cognici�n social, la autorreferencia y la empat�a. Esto supone una remodelaci�n adaptativa destinada a facilitar las conductas de cuidado materno y el v�nculo biol�gico con el beb�.Pubertad y embarazo: la 'poda' de materia gris que prepara al cerebro para la maternidad"Conocemos desde hace a�os que el cerebro cambia en el embarazo o la adolescencia, pero nunca se hab�an puesto junto a la menopausia, la gran desconocida", cuenta a como recoge Science Media Center (SMC), Sandra Doval Moreno, doctora en Psicolog�a por la Universidad Complutense de Madrid y profesora docente investigadora en la Universidad Internacional de La Rioja. "Pubertad y embarazo conllevan una p�rdida de sustancia gris en la corteza de asociaci�n, como si el cerebro se estuviera 'podando' de forma parecida".Los datos revelan que la menarquia conlleva una tasa de reducci�n mensual de materia gris del -0,16%. En las embarazadas, la disminuci�n mensual es del -0,12%. Aunque este encogimiento alarma, las autoras cambian la narrativa. "La gente asocia estas reducciones a p�rdidas cognitivas", aclara Van 't Hof. "Pero al ver que ocurre igual en la pubertad, cambia la perspectiva hacia un proceso de ajuste fino o refinamiento cerebral (neuro fine-tuning): un cambio adaptativo y especializado, no da�ino". De hecho, se consolida el concepto de 'matrescencia', definido como el nacimiento de una madre, como un espejo biol�gico de la adolescencia.En las madres, esta remodelaci�n se concentra en regiones de la cognici�n social y la empat�a para facilitar el v�nculo. No obstante, este cableado r�pido entra�a vulnerabilidad emocional. Desde la Sociedad Espa�ola de Neurolog�a, Susana Arias advierte de que "esa remodelaci�n masiva y r�pida en periodos de alto estr�s neuroendocrino hace que pueda ser una ventana de alta vulnerabilidad para el comienzo o la reca�da de trastornos neuroafectivos".Menopausia: por qu� el cerebro deja de perder volumen durante la transici�nLa sorpresa cient�fica llega con la madurez. Mientras que las mujeres premenop�usicas y postmenop�usicas estables sufren una p�rdida progresiva de materia gris por el envejecimiento natural, aquellas las que est�n en plena etapa mantuvieron su volumen intacto."El estudio muestra una congelaci�n o atenuaci�n de la p�rdida de volumen durante la transici�n a la menopausia; una din�mica neurobiol�gica claramente distinta", se�ala Arias. Ante la ca�da de estr�genos y progesterona, el cerebro suspende provisionalmente su habitual atrofia por edad.Ante esto, Van 't Hof pide cautela: "Vimos una pausa en el descenso de materia gris, pero los efectos estaban distribuidos por todo el cerebro y su tama�o es much�simo menor que la inmensa remodelaci�n de la pubertad y el embarazo. En la menopausia, los efectos son mucho menores". Para Sandra Doval, este hallazgo "abre una v�a interesante para pensar en la plasticidad cerebral femenina... como algo que podr�a ir en ambas direcciones, y no como un simple declive".Limitaciones del estudio: por qu� no se puede hablar todav�a de 'niebla mentalLa comunidad cient�fica recalca que todav�a estamos en una fase preliminar. "El volumen cerebral es una medida macrosc�pica que no permite identificar cambios a nivel celular ni alteraciones funcionales", puntualiza Rafael Romero Garc�a (Universidad de Sevilla), como recoge SMC. Adem�s, advierte de que "al tratarse de un estudio observacional, no permite establecer una relaci�n causal entre cambios hormonales y cambios cerebrales".Relacionar estos datos con s�ntomas como la "neblina mental" es un error com�n. Las autoras son tajantes: "Es de suma importancia no vincular cambios estructurales con el funcionamiento cognitivo; no disponemos de datos de rendimiento", aclara Van 't Hof. A esto, Hoekzema a�ade que "existe una queja subjetiva de p�rdida de memoria en las madres, pero a�n no sabemos si se refleja en la funci�n cerebral; estamos investig�ndolo ahora"."Estamos ante la base fundamental", argumenta Hoekzema, que comenta, adem�s, que "antes de buscar v�as cl�nicas, primero es obligatorio mapear qu� sucede en el cerebro como un todo en la poblaci�n sana". Factores no controlados, como el estr�s, el sue�o, el uso previo de anticonceptivos o variables socioecon�micas, podr�an explicar parte de la variabilidad observada en las participantes.