La victoria de la AfD en las elecciones regionales de Sajonia-Anhalt confirma el imparable avance de la ultraderecha en Europa, y la incapacidad de los partidos tradicionales para contener su p�rdida de votos. El hecho de que el resultado se haya producido en Alemania tiene una indudable trascendencia tanto por la historia del pa�s como por el hecho de que es la primera econom�a de la UE, pero tampoco se debe perder de vista que no es la primera gran naci�n en la que un partido extremista gana unas elecciones. Giorgia Meloni en Italia, sin ir m�s lejos, cuyo Ejecutivo se convirti� precisamente la semana pasada en el m�s longevo del pa�s despu�s de, cierto es, moderar su discurso tras llegar al poder.Pero hay m�s casos. Muchos m�s. En Polonia, con Karol Nawrocki llegando a la presidencia del pa�s; en Espa�a, con los �ltimos resultados auton�micos de Vox y las buenas previsiones para esta formaci�n en las elecciones generales del pr�ximo a�o; en Francia, con Marine Le Pen y Jordan Bardella, que aspiran incluso a ganar los comicios de 2027 en Francia; en Pa�ses Bajos, con la victoria, ya en 2023, de Geert Wilders; en B�lgica, con Bart de Wever; o incluso en el propio Parlamento Europeo.Y todos estos movimientos, resultados y aspiraciones comparten, al menos, dos elementos en com�n: la denuncia del declive de la clase media europea y un rechazo frontal a la inmigraci�n. En especial, a la que no comparte los valores europeos y profesa otra religi�n. Concretamente, el islam.El primer factor, el de la clase media, es indudable. Los europeos son cada vez m�s pobres, tienen una menor capacidad adquisitiva, y eso es inentendible en B�lgica, Francia o Alemania. Pa�ses que hist�ricamente han tenido una industria relevante, que han registrado crecimientos econ�micos m�s o menos vigorosos y en los que un trabajador medio ten�a acceso a un buen coche y una buena casa. Y eso ya no es as�. En Espa�a, tal vez, esto se asume con algo m�s de resignaci�n, pero en Centroeuropa es intolerable, y los partidos de extrema derecha han sabido recoger ese sentimiento y convertirlo en uno de los puntos fundamentales no s�lo de sus resultados electorales sino, tambi�n, de sus ataques a los partidos conservadores tradicionales.Porque ellos son los que, en mayor o menor medida, han estado en el poder durante el declive de la clase media, y eso les hace directamente responsables de esta situaci�n. El ejemplo de Alemania ilustra esto casi a la perfecci�n: mientras la AfD ha m�s que duplicado su n�mero de votos hasta obtener el 43,8%, la CDU del canciller Friedrich Merz se ha despe�ado desde un 31% de los anteriores comicios al 17% que obtuvo el domingo.Las reformas presentadas por el canciller no han gustado, la econom�a no consigue despegar y las empresas alemanas siguen acometiendo draconianos ajustes de personal, especialmente las del sector de la automoci�n. El �ltimo, el del Grupo Volkswagen.En cuanto a la inmigraci�n, resulta igualmente evidente que hay una parte de la poblaci�n europea que la rechaza abiertamente. Considera no s�lo que los inmigrantes se benefician de las ayudas de los diferentes gobiernos sin aportar, sino que adem�s est�n provocando que las ciudades sean menos seguras y c�vicas. Que Europa sea menos Europa. Y por ello, medidas como los centros Meloni, que en un principio fueron acogidas casi como una peligrosa extravagancia de la extrema derecha, se han convertido en una pol�tica que incluso la Comisi�n Europea abraza.Los partidos tradicionales han intentado subirse a este discurso duro contra la inmigraci�n. Las pol�ticas de Mette Frederiksen, la primera ministra de Dinamarca, son un buen ejemplo. Su discurso no suena en absoluto socialista, pero probablemente gracias a ello ha conseguido mantenerse en el Gobierno. En Espa�a, el PP de Alberto N��ez Feij�o tambi�n ha dado un giro notable y el presidente del Gobierno espa�ol, Pedro S�nchez, es casi el �nico l�der europeo que mantiene una pol�tica favorable a la inmigraci�n.La sencillez en los discursos tambi�n es clave en el ascenso de la ultraderecha. Una vez m�s, la AfD y sus mensajes a trav�s de TikTok son un buen ejemplo. Lo que dicen la historia y la l�gica es que las recetas f�ciles para problemas muy complejos nunca son la soluci�n. No es as� de f�cil. Pero a muchos europeos les da igual. No hacen esa reflexi�n y, si la hacen, la ignoran en el momento de votar.Y en todo ello encaja perfectamente el euroescepticismo. El rechazo a la UE, que es otro punto muy extendido entre las formaciones de ultraderecha europea y que, sin duda, genera una gran preocupaci�n en Bruselas. La Comisi�n Europea evit� ayer valorar el resultado en Sajonia-Anhalt afirmando que no da su opini�n sobre elecciones nacionales o regionales, algo que en realidad no es del todo cierto. Cuando P�ter Magyar gan� los comicios de Hungr�a el pasado mes de mayo, la presidenta Von der Leyen se apresur� a celebrar un resultado que era muy favorable para la UE, todo lo contrario de lo que ocurri� el domingo.Esa preocupaci�n de Bruselas, adem�s, se extiende por buena parte de pa�ses. En Polonia, el primer ministro del pa�s, Donald Tusk, fue muy duro. "S�lo los idiotas o traidores pueden alegrarse del triunfo de la AfD", afirm�, a lo que el influyente ministro de Exteriores de su Ejecutivo, Radoslaw Sikorski, a�adi� que "parece que se han quedado a pocos votos de lograr la mayor�a absoluta, pero esto es, efectivamente, una se�al muy preocupante". Este pa�s es uno de los muchos que en 2027 celebra elecciones legislativas, situaci�n que es clave para entender las palabras de ambos pol�ticos.En Espa�a, S�nchez tambi�n alert� de que el resultado "es un aviso de que la amenaza ultra, gracias, en gran medida, a la rendici�n de la derecha tradicional, gana terreno en Europa y en el mundo". Pero en otras naciones, en cambio, el resultado fue muy celebrado. "Felicidades a mi amiga Alice Weidel y a toda AfD por el triunfo en Sajonia-Anhalt. Un �xito rotundo, que pone de manifiesto la fuerte demanda de cambio, seguridad y empleo. Para disgusto de quienes, desde la izquierda, alimentaban miedos y escenarios catastr�ficos", public� el vicepresidente italiano, Matteo Salvini, en su perfil de la red social X."�Miedo? �Terror? �Peligro? No, se llama DEMOCRACIA. Otra Europa es posible", a�adi�. �Cu�l? Pues la que defiende la ultraderecha y que incluye una clase media que recupera su poder y en la que la inmigraci�n est� contenida. Aunque especialmente para lo primero nadie da una soluci�n clara porque, una vez m�s, es un problema muy complejo. Pero eso parece dar igual.
La ultraderecha desborda a los partidos tradicionales europeos impulsada por el fin de la clase media y el rechazo a la inmigraci�n
La victoria de la AfD en las elecciones regionales de Sajonia-Anhalt confirma el imparable avance de la ultraderecha en Europa, y la incapacidad de los partidos tradicionales para...










