La victoria aplastante de Alternativa para Alemania en Sajonia-Anhalt ha desencadenado un auténtico tsunami político al situarse al borde de la mayoría absoluta. La formación encabezada por Ulrich Siegmund ha logrado una rotunda victoria con el 43,8% de las papeletas, consolidando un avance histórico con una cifra de participación récord que rozó el 80% en los colegios electorales. Ante la dimensión de estos datos, las reacciones institucionales no se han hecho esperar dentro y fuera del país, especialmente tras comprobarse cómo la CDU ha quedado reducida prácticamente a la mitad respecto a comicios anteriores. La conmoción es evidente y, tal como analizaba el periodista Rafa Latorre en Onda Cero, “el terremoto ha ocurrido en Sajonia-Anhalt y ha sacudido Alemania y al sacudir Alemania toda Europa tiembla. El partido ultra de la AfD ha arrasado en las elecciones de este land germano del Este de Alemania”.

El vuelco de las urnas en el territorio sajón deja al descubierto la profunda brecha política que atraviesa al mapa germano, donde los partidos tradicionales observan con desconcierto la pérdida masiva de su hegemonía habitual. El desplome de los democratacristianos contrasta con la irrupción imparable del partido de ultraderecha, el cual ha sabido rentabilizar el descontento social generado desde la gran crisis migratoria iniciada hace casi una década. Esta sacudida regional adquiere un matiz sumamente complejo debido a las particularidades del sistema democrático alemán y la posición internacional de esta fuerza política. Como explicaba el comunicador durante su monólogo en Más de uno, “Ni Alemania es cualquier país ni la AfD es un partido nacionalpopulista más”, señalando la enorme inquietud que provoca en el resto de cancillerías europeas que “en cuanto tome posesión el primer ministro de Sajonia conocerá de primera mano información delicada de la seguridad europea que le compartirá el ministro de Interior. Eso preocupa a los socios”.