Ahora que está activo el nuevo reglamento de envases que intenta reducir los desechos, resalta que, cada año en España, se generan más de 20 millones toneladas de basura. Una bola gigante de envoltorios, telas, vidrio, desperdicios domésticos, metal o plásticos. Y, cada año, más de 10 millones de esas toneladas —o 10.000 millones de kilos — acaban amontonadas en los vertederos. Otra parte se incinera y solo en torno al 40% se recicla de alguna manera.

Aunque la normativa en vigor sobre reciclaje pretende “proteger el medio ambiente y la salud humana”, España es incapaz de cumplir con los objetivos marcados por esa ley. Según el último dato publicado este año por el Ministerio de Transición Ecológica, el porcentaje de residuos municipales reciclados en 2023 se sitúa en el 43%, cuando ya debería estar —desde 2020— en el 50%. De hecho, la normativa indica que desde 2025 el porcentaje debe ser del 55%, aunque todavía no es posible saber qué comunidades cumplen con esa tasa porque los datos van con dos años completos de decalaje —ahora se conocen los de 2023—.

En marzo de 2023, un grupo de 26 organizaciones ecologistas denunciaron al Reino de España ante la Comisión Europea por el incumplimiento de los objetivos legales recogidos en la directiva de la UE. Desde entonces, tampoco se ha conseguido alcanzar el nivel indicado.