Los vecinos de la calle de Eduard Maristany, junto a la estación de Cercanías de Badalona (Barcelonès Nord), se han plantado. Llevan meses denunciando el ruido que generan los trenes estacionados, en reparación y en pruebas en la vía muerta situada a escasos metros de sus viviendas y, lo que es peor, la falta de una solución efectiva, por lo que han empezado a recoger firmas. Aseguran que hay noches en las que los motores, maniobras, frenadas, golpes y movimientos de los convoyes se prolongan hasta las cuatro de la madrugada.La protesta refleja un creciente hastío entre los residentes, quienes aseguran sentirse abandonados por las administraciones. El problema se ha intensificado desde que Alstom utiliza este tramo de las vías de Badalona para realizar pruebas de los trenes que fabrica. Los vecinos denuncian que los convoyes pueden permanecer durante largos períodos con los motores en funcionamiento, generando un ruido constante que entra directamente en sus viviendas.“Nos han condenado a no dormir”, lamentan los afectados, que consideran especialmente grave que estas operaciones se desarrollen durante las horas destinadas al descanso. El problema es aún más difícil de soportar durante los meses de verano, cuando las altas temperaturas obligan a muchas familias a abrir las ventanas durante la noche.La indignación aumenta porque, según los vecinos, las explicaciones no han ido acompañadas de soluciones. Renfe sostiene que los trenes todavía pertenecen al fabricante y que es Alstom quien realiza las pruebas. Al mismo tiempo, la compañía asegura que trasladó las quejas a los responsables para intentar reducir las molestias.Sin embargo, para los residentes esta explicación no resuelve nada. El ruido continúa y las responsabilidades se dispersan entre las distintas empresas y organismos ferroviarios. “¿Quién debe responder cuando un tren está toda la noche con el motor encendido a pocos metros de nuestra casa?”, se preguntan los afectados.El Ayuntamiento de Badalona también ha intervenido en el conflicto. El consistorio ha trasladado a Rodalies y Adif las quejas recibidas de los vecinos de la zona de la antigua fábrica Mobba, entre Eduard Maristany y la calle de Colom, y ha pedido que se revise la situación y se compruebe si los niveles de ruido superan los límites permitidos.La cuarta teniente de alcaldía de Sostenibilidad y Participación, Sonia Egea, ha reclamado incluso que las pruebas se detengan en este emplazamiento o se trasladen a otro lugar donde no generen una afectación directa sobre las viviendas. El gobierno de Xavier Garcia Albiol también ha solicitado la realización de sonometrías para determinar objetivamente el nivel de contaminación acústica.Rodalies reconoce las molestiasRodalies, por su parte, reconoce las molestias. En una respuesta a las quejas admite que determinadas comprobaciones técnicas y pruebas de material son necesarias para garantizar la seguridad y fiabilidad del servicio, pero también reconoce que pueden ocasionar “molestias acústicas” a los residentes que viven cerca de las instalaciones. La compañía afirma que estudiará medidas para minimizar el impacto durante las horas de descanso y valorará una reorganización de las operaciones cuando sea técnicamente posible.Los vecinos consideran insuficiente esa respuesta. Recuerdan que llevan tiempo trasladando sus quejas a la Guardia Urbana, al Ayuntamiento, Rodalies y otros organismos responsables de las instalaciones ferroviarias sin que, hasta ahora, el problema haya desaparecido.Pero el ruido de los trenes no es el único frente abierto. Los residentes aseguran que durante los meses de verano también deben soportar botellones, música a un volumen elevado, gritos, concentraciones de personas, actividades nocturnas y otros episodios de incivismo en el entorno de la estación y del aparcamiento de la playa.La vía muerta más próxima a la estación provoca las molestias vecinales .LVLa suma de todos estos factores ha convertido, según denuncian, el descanso en un problema cotidiano. “Nos obligan a elegir entre pasar calor dentro de casa o abrir las ventanas y soportar el ruido”, denuncian.Los afectados quieren saber ahora si los niveles acústicos cumplen realmente con la normativa y quién tiene la responsabilidad de garantizar que las operaciones ferroviarias no vulneren el derecho al descanso de los residentes. También reclaman que la vía muerta no acabe convirtiéndose en un espacio habitual de reparación y pruebas de trenes.La Plataforma de Veïns de l'Entorn de l'Estació ha trasladado incluso su malestar al Síndic de Greuges. Según explican, el organismo les ha derivado al Defensor del Pueblo porque Adif es una entidad de ámbito estatal. Una respuesta que, a juicio de los residentes, evidencia precisamente el laberinto administrativo en el que se encuentran.Mientras las empresas y las administraciones estudian la situación, los vecinos siguen torturados con el ruido de los motores de los trenes desde sus dormitorios. Por eso han decidido pasar de las quejas a la movilización y recoger firmas. Y advierten que, si las molestias continúan, impulsarán nuevas acciones más contuntentes para visibilizar el conflicto.“No pedimos nada extraordinario. Pedimos poder dormir”, resumen. Un derecho básico que por ahora se vulnera en Badalona y sigue sin tener una respuesta que convenza a quienes viven a pocos metros de las vías.Corresponsal de La Vanguardia en el Barcelonès Norte y corresponsal y responsable de la edición local de La Vanguardia en el Maresme. @fedecedo
“Nos condenan a no dormir”: vecinos de Badalona se rebelan contra el ruido de los trenes
Los residentes de Eduard Maristany llevan meses soportando motores, frenadas y maniobras hasta altas horas de la madrugada y denuncian que Renfe, Adif y las administraciones “se pasan la pelota”








