En Argentina de 2023, Milei ganó las elecciones con sectores de bajos ingresos desencantados con el peronismo, en 2016 Trump ganó también su primera elección presidencial prometiendo reindustrialización con votos de obreros desencantados con el partido demócrata. Mientras en Argentina y Estados Unidos la relación de Milei y Trump con los sectores de menores recursos se resintió por los malos resultados de su economía para esos sectores sociales, en Alemania se repite el fenómeno inicial: los sectores de menores recursos que antes votaban en Argentina al peronismo, en Estados Unidos al partido Demócrata o en Alemania al comunismo y sus continuadores, pasan a votar a la ultraderecha mientra en el voto de Milei y Trump se gentrifica. Expliquemos el fenómeno: la escena es cada vez más común en ciudades argentinas y de todo el mundo. Un barrio con sus esquinas, sus bares y su idiosincrasia es elegido tanto por vecinos que vivieron toda la vida allí como por recién llegados, que son atraídos por los precios de sus alquileres y lo genuino de su estilo. Luego, el mercado inmobiliario y grandes cadenas gastronómicas perciben el fenómeno y comienza la construcción de grandes torres. Se instalan los mismos negocios que se encuentran en las zonas más caras de la ciudad. Los precios empiezan a subir, las personas que viven ahí terminan vendiendo o dejando de alquilar y nuevos y más acaudalados habitantes llegan a la zona.