La derecha ha ganado siete elecciones presidenciales en Suramérica; sus presidentes imitan a Trump con sus discursos virulentos y acciones autoritarias, aunque ninguna de todas ellas permita resolver la inseguridad y el estancamiento económico. Existen diferencias entre estas figuras. Javier Milei es el más aventurero y peligroso de todos ellos. Ofrece el país como campo de experimentación y zona liberada para la IA; práctica un sincretismo religioso mezclando catolicismo, judaísmo y aventurerismo evangélico. Su libertarismo económico, favorable a la ideología del tecnofeudalismo de las plataformas tecnológicas, desde las cuales se organiza el lavado de cerebro y la guerra cognitiva, lo manifiesta en la destrucción (no en su reforma) de todo el patrimonio público nacional, tangible (empresas) e intangible (la ciencia y tecnología y la estructura cultural y educativa argentina). Si esto sigue así en el futuro los balotajes se dirimirán entre el algoritmo A contra el algoritmo B, ambos manejados por las grandes plataformas internacionales.
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