Editorial Expansi�nActualizado 7
SEP.
2026 - 11:59La presidenta del BCE, Christine Lagarde, observa las propuestas de nuevos modelos de billetes de euro.Alex KrausEXPANSIONEl conflicto b�lico en Oriente Pr�ximo sigue presionando los precios en las grandes econom�as.Descontada por el mercado una nueva subida de los tipos de inter�s esta semana despu�s de que los datos de inflaci�n de julio certificaran el aceler�n causado por los costes energ�ticos, el inter�s respecto a la reuni�n del Banco Central Europeo estar� en la pauta que marque la instituci�n monetaria sobre los tipos de inter�s. Est� claro que los precios del petr�leo y el gas est�n determinados por el conflicto b�lico sostenido en Oriente Pr�ximo, y en los pr�ximos meses lo estar�n tambi�n por las compras ineludibles para restaurar los niveles de reservas estrat�gicas que los distintos pa�ses tuvieron que liberar al principio del mismo para tratar de amortiguar el impacto en sus econom�as. Pero el devenir err�tico de la crisis geopol�tica entre Estados Unidos e Ir�n, de prolongarse, puede obligar a los bancos centrales a flexibilizar al m�ximo sus mecanismos de toma de decisiones. Un ejemplo de ello fue lo sucedido con la anterior subida de tipos por parte de Fr�ncfort el pasado 17 de junio, que no fue replicada por el resto de grandes bancos centrales por entender que sus econom�as soportaban niveles de precios m�s tolerables y porque, en el �nterin, se anunci� un principio de acuerdo entre las partes para un alto el fuego, que finalmente no fructific�. Si bien se han producido ataques rec�procos a lo largo de los �ltimos d�as, varios dirigidos incluso a instalaciones energ�ticas, tanto Washington como Teher�n mantienen sobre el papel una predisposici�n a una salida negociada que podr�a, de nuevo, abaratar el precio de la energ�a y quitar presi�n a las autoridades monetarias. Sin embargo, los efectos de los sobrecostes energ�ticos soportados por empresas y consumidores desde finales del mes de febrero est�n permeando a trav�s de la cadena de valor, lo que puede prolongar las tensiones inflacionistas m�s all� de la duraci�n incierta del conflicto. As� que los bancos centrales deber�n calibrar al mil�metro en adelante el impacto de cualquier endurecimiento de las condiciones crediticias antes de ponerlo en marcha, y conjugarlo con el riesgo de volver a actuar tarde, como sucedi� durante la espiral de precios posterior a la guerra en Ucrania, con el resultado de verse obligados posteriormente a aplicar una terapia monetaria m�s severa que de haber reaccionado a tiempo. El calendario ha querido que sea el BCE quien abra el curso en pol�tica monetaria, pero el dilema es com�n al resto de autoridades de las grandes econom�as.Opini�nEditorialBanco Central EuropeoTipos de Inter�sChristine Lagarde











