“Siéntate bien”, “deja de moverte”, “estate quieto y concéntrate”. Son frases que probablemente se repiten cada tarde en miles de hogares cuando llega el momento de hacer los deberes. La lógica parece sencilla: si un niño no para de moverse y necesita concentrarse, lo primero que deberíamos conseguir es que permanezca quieto. Pero cuando hablamos de un niño con Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH), esta estrategia puede no funcionar como esperamos.“El TDAH no es un problema de mala conducta o falta de voluntad; es un trastorno de origen neurobiológico que afecta directamente a las funciones ejecutivas del cerebro, como la planificación, la memoria de trabajo, la velocidad de procesamiento, la inhibición de respuestas y la autorregulación”, explica Natalia Jiménez de Aranoa, psicopedagoga.Entender esta diferencia resulta especialmente importante ahora que comienza un nuevo curso escolar. Porque detrás de ese niño que se levanta continuamente de la silla, mueve las piernas, toca todo lo que encuentra sobre la mesa o parece incapaz de permanecer sentado durante los deberes, no tiene por qué haber desobediencia ni falta de interés.¿Y si para concentrarse necesita moverse?Una de las ideas más interesantes que plantea la experta es cambiar la manera en la que interpretamos el movimiento, especialmente en aquellos niños con TDAH en los que existe hiperactividad. Según explica Natalia Jiménez de Aranoa, “el síntoma de la hiperactividad es, en realidad, un mecanismo inconsciente del cuerpo para mantener al cerebro en alerta”. Y aquí aparece una de las grandes contradicciones a las que pueden enfrentarse las familias: pedir constantemente al niño que deje de moverse para que pueda concentrarse puede estar suponiendo para él un esfuerzo adicional.“Forzar a un niño con TDAH a permanecer completamente estático mientras estudia consume toda su energía cognitiva, dejándole sin recursos para asimilar la información”, advierte Jiménez. La propuesta de la especialista no consiste, evidentemente, en convertir el momento de estudio en una situación sin normas. Su planteamiento parte de otro concepto: permitir el movimiento, pero canalizarlo. “La intervención en el hogar debe basarse en un principio clave: movimiento permitido y canalizado”, señala la psicopedagoga.El “movimiento silencioso”: pequeños gestos que no interrumpen el estudioNo todo movimiento implica levantarse de la silla o abandonar los deberes. Natalia Jiménez habla de lo que denomina descarga motora pasiva o “movimiento silencioso”. El objetivo es permitir pequeños movimientos repetitivos que ayuden al niño a liberar esa necesidad motora sin apartar la atención de aquello que está haciendo. “Para que un niño con hiperactividad tolere periodos de trabajo en mesa, su cuerpo necesita liberar energía de forma constante pero no disruptiva”, explica.¿Cómo podemos trasladarlo a casa? Una posibilidad es recurrir a herramientas de fidgeting de bajo perfil, es decir, elementos que permitan realizar pequeños movimientos repetitivos mientras continúa leyendo, escribiendo o realizando un ejercicio. Balancear los pies o descargar la tensión de las piernas contra algún elemento elástico situado bajo la mesa son algunos de los ejemplos que propone la especialista. Se trata de permitir que exista movimiento, pero procurando que ese movimiento no se convierta en una nueva fuente de distracción.Pack de 5 bandas para silla para niños con pies inquietosPack de 5 bandas para silla para niños con pies inquietos.AmazonUna opción son estas bandas elásticas de TPE resistente diseñadas para colocar fácilmente entre las patas de sillas o pupitres. Permiten mover y balancear los pies de forma discreta mientras el niño permanece sentado, canalizando la inquietud y el exceso de energía. Generan poco ruido, por lo que resultan prácticas tanto para el aula como para estudiar o comer en casa. Están especialmente pensadas para niños inquietos o con necesidades sensoriales y se adaptan a diferentes tamaños de sillas y escritorios.Cambiar la silla también puede cambiar la experiencia de estudioHay otra cuestión a la que quizá prestamos menos atención: el lugar en el que obligamos al niño a permanecer sentado durante horas. “El mobiliario tradicional de las casas suele ser estático y punitivo para el sistema nervioso hiperactivo”, señala Jiménez. Por eso, la experta propone introducir lo que denomina ergonomía dinámica frente al sedentarismo rígido. En lugar de buscar únicamente que el cuerpo permanezca inmóvil, podemos introducir determinados elementos que permitan pequeños ajustes mientras el niño continúa trabajando.“Modificar los puntos de apoyo del cuerpo altera la propiocepción y ayuda a mantener el cerebro despierto”, explica. En casa esto puede traducirse, por ejemplo, en soportes dinámicos o inestables para los pies o el asiento. Según explica la especialista, estos elementos obligan a los músculos estabilizadores del tronco a realizar pequeños reajustes continuos.Cojín TDAH niño y bandas elásticasCojín TDAH niño y bandas elásticas.AmazonEste kit de cojín y bandas elásticas está pensado para favorecer el movimiento mientras el niño permanece sentado, especialmente durante el estudio o las tareas escolares. Incluye un cojín de equilibrio con funda y bomba de inflado, además de bandas elásticas para colocar en las patas de la silla y canalizar la inquietud de los pies. Se acompaña de un ebook sobre TDAH infantil con información y estrategias para las familias. Una propuesta práctica para utilizar tanto en casa como en entornos de aprendizaje.Bouncyband Wiggle WobbleBouncyband Wiggle Wobble.AmazonSon accesorios que se colocan en las patas de una silla convencional para transformarla en un asiento con un ligero movimiento oscilante. Permiten al niño balancearse mientras permanece sentado, ofreciendo una vía discreta para canalizar la inquietud y el exceso de energía. El movimiento favorece un asiento más activo y ayuda a trabajar la postura y la musculatura central. Se instalan fácilmente, sin herramientas, y están especialmente pensados para aulas, zonas de estudio o uso doméstico.No hablamos, por tanto, de permitir grandes movimientos que interrumpan la tarea, sino de introducir pequeños estímulos físicos compatibles con ella.Otros pilares, como el entrenamiento lúdicoPero el movimiento no es la única herramienta que las familias pueden utilizar en casa. Otro de los pilares que propone Natalia Jiménez es el entrenamiento lúdico de las funciones ejecutivas, especialmente de capacidades como el control inhibitorio -ser capaz de frenar una respuesta automática y pensar antes de actuar-, la memoria de trabajo, la flexibilidad cognitiva o la planificación.“El juego en casa para un niño con TDAH debe tener un propósito claro: entrenar el control inhibitorio -pensar antes de actuar- y la memoria de trabajo de forma divertida”, explica. Aquí los tradicionales juegos de mesa pueden adquirir una dimensión diferente. Especialmente aquellos en los que hay que esperar turnos, recordar instrucciones, planificar varios pasos o reaccionar cuando las reglas cambian inesperadamente.Hasbro Gaming SimonHasbro Gaming Simon.AmazonEl clásico juego electrónico de memoria que desafía a reproducir correctamente secuencias de luces y sonidos. La dificultad aumenta progresivamente, poniendo a prueba la atención, la memoria y los reflejos de niños y adultos. Puede utilizarse de forma individual, intentando superar el propio récord, o por turnos con amigos. Una opción entretenida para trabajar la concentración y la memoria a través del juego.Natalia Jiménez de Aranoa recomienda priorizar “dinámicas de juego basadas en el control de impulsos -juegos donde las reglas cambian súbitamente-, la flexibilidad cognitiva y la planificación por pasos”.Asmodee Cortex ChallengeAsmodee Cortex Challenge.AmazonJuego de mesa pensado para poner a prueba memoria, razonamiento, observación, coordinación y rapidez mediante ocho tipos de retos diferentes. Incluye también pruebas táctiles que añaden un componente sensorial a la partida. Está diseñado para grupos de 2 a 6 jugadores a partir de 8 años y sus partidas duran unos 15 minutos. Una opción entretenida para ejercitar distintas habilidades cognitivas mientras se juega en familia o con amigos.También pueden utilizarse cuadernos específicamente planteados como retos atencionales. La diferencia respecto a continuar haciendo fichas y ejercicios académicos es importante: “El uso de cuadernos de retos atencionales específicos aleja la sensación de ‘estar estudiando’ mientras se fortalecen las conexiones prefrontales del cerebro”, señala.Velocidad de procesamientoVelocidad de procesamiento.AmazonJesús Jarque, pedagogo, orientador educativo, escritor y formador, es el autor de estos cuadernos con ejercicios diseñados para trabajar la velocidad de procesamiento, la atención y diferentes funciones ejecutivas. Propone actividades como localizar y tachar figuras, completar dibujos, responder preguntas o realizar cálculos mentales. También permite ejercitar la coordinación manual, la escritura y el procesamiento visual y auditivo. Incluye una guía didáctica y un registro para que familias, educadores o especialistas puedan realizar un seguimiento de los progresos.No es conseguir que esté quieto, sino ayudarle a funcionar mejorQuizá uno de los cambios más importantes para las familias sea, por tanto, modificar la mirada sobre determinados comportamientos. Un niño que mueve constantemente las piernas mientras hace un ejercicio no necesariamente está dejando de atender. Del mismo modo, conseguir que permanezca inmóvil no significa automáticamente que esté concentrado.Y tampoco existe una única estrategia válida para todos los niños con TDAH. El trastorno puede manifestarse fundamentalmente mediante dificultades de atención, hiperactividad e impulsividad o mediante una combinación de síntomas, y las necesidades de cada niño deben valorarse individualmente.Las guías clínicas también recuerdan que el abordaje del TDAH va mucho más allá de lo que pueda hacerse durante los deberes: el tratamiento y los apoyos deben adaptarse a la edad y situación del niño y pueden implicar a familia, profesionales sanitarios y escuela. Las intervenciones educativas y los apoyos individualizados forman parte del manejo del TDAH en niños y adolescentes.Por eso, las estrategias que podemos introducir en casa no sustituyen el diagnóstico, seguimiento ni tratamiento indicado por los profesionales. Pero sí pueden contribuir a crear un entorno cotidiano más adaptado. Tal vez, la próxima vez que durante los deberes aparezca el inevitable “estate quieto y concéntrate”, merezca la pena recordar la reflexión de Natalia Jiménez: “La intervención en el hogar debe basarse en un principio clave: movimiento permitido y canalizado”.