Actualizado a las 16:42h.
En cualquier clase de primero de primaria es habitual encontrar a niños que han cumplido los seis años en enero junto a compañeros que no los cumplirán hasta finales de diciembre. Aunque están en la misma clase y se les pide exactamente lo mismo —que aguanten sentados el mismo tiempo, que presten la misma atención y que entreguen los mismos trabajos—, la realidad es que hay casi un año entero de diferencia entre unos y otros. A esas edades, diez u once meses cambian muchísimo las cosas en la forma de crecer y aprender de un niño.
El psicólogo Rafa Guerrero ha querido hablar sobre este problema a través de un vídeo publicado por Formación Psicoterapia en TikTok (@formacionpsicoterapia). El experto recuerda que «los niños nacidos en diciembre tienen un 39% más de probabilidades de ser diagnosticados con TDAH» si los comparamos con los que nacieron al empezar el año, un dato que obliga a pararse a pensar en cómo se está juzgando el comportamiento de los más pequeños en las aulas.
El problema de medir a todos igual
Para entender por qué se produce esta diferencia, hay que mirar cómo funciona la cabeza a esas edades. El TDAH es un problema del neurodesarrollo, lo que significa que el cerebro lleva su propio ritmo para ir formando sus conexiones.








