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La materia oscura continúa siendo uno de los grandes enigmas de la física. Aunque los científicos están convencidos de que existe y calculan que representa cerca de una cuarta parte del contenido energético del universo, todavía no saben de qué está hecha. Ahora, un equipo de investigadores encontró una nueva forma de buscarla: utilizar la propia Tierra como detector.

Científicos de las universidades de Kioto, Hiroshima y Nihon aprovecharon el campo magnético y la atmósfera terrestre para buscar algunas de las partículas más ligeras propuestas como posibles componentes de la materia oscura: los axiones ultraligeros y los fotones oscuros.

"Nos preguntamos si podríamos utilizar la propia Tierra como un detector gigante en la búsqueda", explicó Atsushi Taruya, autor correspondiente del estudio.

La clave está en la región situada entre la superficie terrestre y la ionosfera. Esta zona puede comportarse como una enorme cavidad capaz de resonar y amplificar ondas electromagnéticas en determinadas frecuencias. De esta manera, el planeta puede ofrecer una escala de detección mucho mayor que la de los experimentos realizados en laboratorios.