La ciencia tiene importantes retos por delante, aunque quizás uno de los más llamativos sea el de conseguir observar directamente la materia oscura. Un hito que se resiste, pese a que el empeño de la comunidad dura casi un siglo. Sin embargo, no decaen los esfuerzos por radiografiar esta sustancia invisible, que constituye aproximadamente el 85 % de la masa del universo, y así cerrar una de las mayores incógnitas del universo.

Ahora, un nuevo análisis del experimento LUX-ZEPLIN (LZ) —una colaboración interna, integrada por 250 científicos e ingenieros de 39 instituciones— ha registrado una interacción de una sola partícula que los investigadores tienen grandes dificultades para explicar con las señales de fondo conocidas de la materia ordinaria.

El resultado aún no alcanza el umbral estadístico necesario para afirmar un descubrimiento, pero es el indicio más convincente de materia oscura reportado por el experimento hasta la fecha, sostienen los investigadores participantes. Un paso importante, aunque queda por confirmar si va en la línea que ellos creen y que les gustaría.

“Nos intriga mucho observar este evento en los datos, en la región donde esperamos encontrar materia oscura, y donde los fondos que compiten son muy bajos”, explica profesor de física en la Universidad de Brown y portavoz de LZ, Rick Gaitskell.