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Valencia 0 Barcelona 5
El equipo de Flick destroza a un desquiciado Valencia ante una grada volcada en protestar contra su directiva, con el hijo de Peter Lim en el palco.Lamine Yamal y Ferm�n festejan el gol del onubense.AFPActualizado Domingo,
septiembre
18:26Lamine Yamal y Ferm�n bailar�an en el mism�simo infierno. El Bar�a tiene en estos dos futbolistas indetectables, imparables, capaces de encadenar diabluras y destrozar rivales con un movimiento preciso y un golpeo letal. Si, adem�s, les rodean la varita de Pedri o Dani Olmo y el colmillo de Raphinha salvan de cualquier ca�a. En 20 minutos, encarillaron el partido en los m�s parecido a una caldera del averno, por el calor y la humedad sofocante, pero tambi�n entendieron la brea que cubr�a Mestalla, una grada presa de la una frustraci�n tan enorme que eligi� protestar ante el hijo del propietario que les asfixia antes que alentar a un Valencia ridiculizado. No hay redenci�n posible sin liberarse antes de Peter Lim. Mientras, todo se centrar� en sobrevivir. [Narraci�n y estad�sticas: 0-5]No necesit� el Bar�a apretar el acelerador para encontrarse con un partido pl�cido que le convierte en l�der en solitario. En ocho minutos pudo haberlo sentenciado Lamine. Quiso Corber�n poblar el �rea de piernas con medias blanquinegras sin recordar que defender por acumulaci�n nunca es una buena idea. Y menos ante un genio que no tarda en encontrar la grieta de cualquier muralla. Flick no se lo guard� pese a las dudas. Lo mand� al campo a destrozar a Jes�s V�zquez, con Ferm�n como escudero y rodeado de Pedri y Rodrigo, en su primera titularidad. Entre los cuatro armaron la jugada que acab� con Lamine recordando a Messi. Perfilado en el pico derecho del �rea peque�a, dirigi� el bal�n con el exterior, dibujando una par�bola a la esquinita del fondo de la red. Minuto 6 y la tumba del Valencia estaba abierta. Dos minutos despu�s fue Pedri quien encontr� entre l�neas a Ferm�n que, lejos de ser ego�sta, se la ofreci� a Lamine para que fusilara. Se salv� el Valencia por fuera de juego, pero todo el estadio, como si quisiera hacer de grada de animaci�n, y protesta, que iba a estar vac�a hasta el minuto 19, comenz� a pedir la dimisi�n de Carlos Corber�n.Intentaba estirarse el Valencia y las ganas no eran suficientes. Ni la zancada de Javi Guerra ni los regates est�riles de Jes�s V�zquez, serv�an para nada. Ni siquiera el f�sico del canterano debutante Otorbi buscando sacar provecho de los errores, que los tiene la zaga cul�. Con la parroquia, asfixiada de calor, gritando contra Peter Lim, su hijo, Kiat, en el palco, y su CEO, Ron Gourlay, lleg� el segundo. Otra vez Lamine se col� en el �rea, a trompicones sacaron los centrales, pero el rechazo lo caz� Gordon para dejarle de cara el disparo a Ferm�n. El duelo, sin exigencia, era perfecto para el onubense, pero volvi� a ser Lamine quien oblig� a Dimitrievski con una rosca al palo largo. Mestalla era su territorio, incluso cuando perdieron a Eric Garcia por romperse la nariz en un salto con Rodrigo en un c�rner.Lamine festeja ante la frustraci�n valencianista.K. F�RSTERLINGEFEImpotencia es lo que transmit�an los jugadores del Valencia, como Danjuma pidiendo penalti por un empuj�n de Rodri. Las ocasiones segu�an llegando en la otra porter�a, con Lamine gambeteando y col�ndose entre los centrales y Ferm�n estrell�ndose en el poste tras cocinarse una ocasi�n entre una mara�a de defensores. El marcador se antojaba corto pero c�modo, tanto que Raphinha ni siquiera pidi� un posible penalti tras el derribo de Maffeo.En la segunda mitad, lleg� el tanto del capit�n, empujando a placer un centro chut de Ferm�n que se colaba en la porter�a. Fue Lamine quien encontr� un boquete en la orilla izquierda del Valencia. Busc� protegerse, con ox�geno, porque el f�tbol no lo encontr�, segu�a en los pies de los azulgranas. Un testarazo de Rodrigo al travesa�o en un c�rner avis� de que a�n ten�a gasolina. Flick toc� entonces una tecla que Corber�n no tiene: renov� a medio once y el hambre de jugadores como Dani Olmo o Adeyemi fueron determinantes. Lleg� entonces el gol de Pedri, en una pared con Olmo, que tambi�n, con el exterior, le regal� el pase para que Lamine engordara sus n�meros. Hasta Gabriel Jes�s tuvo sus minutos en un Mestalla muy vac�o que cerrar� sus puertas habiendo visto m�s victorias del Bar�a que del Valencia en unos duelos ya muy desiguales.













