Su aspecto es sumamente peludo similar al de un peluche, se adapta al frío extremo y su alimentación no suele ser envidiada. Se trata del abejorro andino Bombus funebris, una especie que habita en los ecosistemas andinos del Ecuador.Viven en sociedades donde tienen a su reina, solas o en grupo van capturando desde muy temprano el polen de las flores. Llegan a avistar a más de 70 especies de plantas en las zonas más altas de Quito y Cuenca. Álex Pazmiño, investigador de la Escuela Politécnica de Chimborazo, afirma que el abejorro andino se distribuye entre 1.000 a 5.000 metros de altura, les encanta el frío. Pazmiño, junto a Yarina Tapuy, investigadora asociada de la Fundación Cóndor Andino Ecuador y otros cuatro integrantes, realizaron este estudio, además del Instituto Nacional de Pesquisas da Amazonía y el Instituto Nacional de Biodiversidad (Inabio). PublicidadUn pez con leucismo: así fue documentado el caso inédito en el río DauleY lo más novedoso es la alimentación del abejorro. En abril de 2024, durante las actividades de monitoreo de un nido activo de cóndor andino en Yaruquí (Quito), el equipo observó a la especie entrar y salir repetidamente del nido. Esto aún les asombra.“Cuando prestamos mayor atención vimos que estaban llegando hasta las heces del cóndor”, relata Tapuy y agrega que el abejorro se quedaba entre 2 a 3 minutos succionando la materia fecal. Todo fue registrado.En septiembre de 2025 hicieron un nuevo monitoreo en los páramos de la Reserva Chakana, junto al Parque Nacional Antisana. Observaron cómo varios cóndores interactuaron con el cadáver seco de un ternero y después a dos ejemplares de Bombus funebris forrajeando en distintas partes de la carroña, incluidos el pelaje, los huesos y tejidos expuestos. PublicidadPublicidadDe esta manera, según Pazmiño, el abejorro obtiene sales minerales para su dieta que son escasos en las flores. “Principalmente sodio, magnesio, potasio y proteínas de la carroña y de las heces”, explica. Pazmiño considera que la especie también lo consume porque, durante la búsqueda de flores, estas aún no poseían todos los minerales que necesitaba: “Creemos que es un tema muy fortuito, no es algo que lo hacen todo el tiempo los abejorros, es un caso extraordinario”.El insecto no es endémico, afirma Tapuy. Se encuentra en Colombia, Perú, Bolivia. En Ecuador se han documentado hasta quince insectos del género Bombus y el actual estudio se concentra en funebris, que es la especie.‘Llevaban colibríes en sus pantalones’: las aves están entre las especies más traficadas y experta advierte del riesgo de extinciónDe acuerdo con Pazmiño, nunca se había registrado el comportamiento de este género en Sudamérica. “Este es el primer registro de ver su alimentación sobre estas materias orgánicas. Antes se conocía que en Norteamérica y Centroamérica había abejorros que comían heces o carroña. En Europa igual, pero no en Sudamérica”, argumenta. Función y peligroEl rol del abejorro andino es polinizar el ecosistema cuando buscan néctar y polen, así contribuyen a la reproducción de las plantas, afirma Tapuy. Cuenta que no hay un depredador natural identificado para esta especie, quizás las aves, arañas o cualquier otro artrópodo, pero sí está en peligro por el ser humano. Publicidad“Ya que siempre estamos fragmentando parte del páramo o todo lo que es ecosistemas altoandinos, por ejemplo, con los incendios. Somos nosotros quienes estamos acabando con su hábitat”, alerta. Pazmiño coincide y dice que no hay un depredador en específico. “La relación que tienen con el cóndor no es que este se alimente de los abejorros o que ellos vivan con los cóndores, más bien es una situación inesperada que estaban volando por ahí y les atrajo las heces y carroña. No son inquilinos del cóndor”, remarca. Tapuy indica que no hay una nueva fase de investigación de la especie, pero sí queda abierta la posibilidad de analizar qué contienen los recursos que usan los abejorros como alimento. ¿Qué está pasando con las arañas del Yasuní?: encuentran a una especie con su órgano sexual volteado y otras con problemas en los ojos“Estudiar los micro y macronutrientes presentes en las heces, en la carroña y evaluar si existen elementos como nitrógeno, sales, aminoácidos u otros componentes que puedan estar siendo aprovechados por el abejorro”, sostiene. Añade que también sería importante estudiar la disponibilidad de flores durante diferentes épocas del año para comparar si existe una gran cantidad de estos recursos o si disminuyen porque el abejorro podría estar obligado a buscar otras fuentes de suministro. “Y sobre todo qué hacen los abejorros con estos nutrientes después de obtenerlos. No sabemos si todavía lo utilizan únicamente para su propia alimentación, si transportan algún recurso como carne en descomposición hacia la colonia, si son utilizados por las larvas o qué función específica tiene ese comportamiento”, admite. (I)
Le gustan las flores, pero también las heces de cóndor andino: esta es la especie de Ecuador que tiene una alimentación muy particular
Durante dos hallazgos los investigadores detectaron los hábitos alimenticios del abejorro andino, un insecto que adora el frío.








