La relación entre Ecuador y Colombia entra desde este 7 de agosto en una nueva etapa. Con la posesión de Abelardo de la Espriella como presidente colombiano, los Gobiernos de ambos países buscarán dejar las recientes tensiones diplomáticas y comerciales para abrir una agenda centrada en seguridad, comercio, energía y cooperación fronteriza.A diferencia del Gobierno de Gustavo Petro, la nueva administración colombiana llega con una relación construida incluso antes de asumir funciones. Durante la campaña presidencial, De la Espriella y el presidente Daniel Noboa anunciaron un acuerdo para eliminar la tasa de seguridad que Ecuador aplicaba a productos colombianos, coordinar acciones contra el narcoterrorismo, fortalecer la cooperación energética y avanzar en la entrega de delincuentes ecuatorianos refugiados en territorio colombiano.Los acercamientos continuaron después de las elecciones. El ministro del Interior, John Reimberg, reveló recientemente que los equipos de ambos Gobiernos ya mantienen conversaciones para ejecutar acciones conjuntas desde el primer día del nuevo mandato.Publicidad“Esto es un tema que debe comenzarse desde el día número uno. Esa es la voluntad que entiendo que el nuevo Gobierno electo colombiano tiene”, afirmó el funcionario, quien además anticipó operaciones coordinadas entre las Fuerzas Armadas de ambos países para enfrentar a las organizaciones criminales que operan en la frontera.Ecuador, una prioridad para De la EspriellaPara Jorge Andrés Rico Zapata, analista e investigador colombiano en geopolítica, conflicto armado, seguridad y comunicación política, Ecuador ocupará un lugar estratégico dentro de la política exterior y de seguridad del nuevo Gobierno. “Muy prioritario”, resume.Explica que el corredor del Pacífico colombiano, especialmente los departamentos de Nariño y Putumayo, constituye uno de los principales desafíos de seguridad para Colombia y que ninguna estrategia será efectiva sin coordinación con Ecuador.PublicidadPublicidad“El nuevo Gobierno entiende que para trabajar en acciones efectivas en defensa del territorio colombiano debe integrarse con propósitos regionales y en común acuerdo con Ecuador”, sostiene.A su juicio, esa cooperación irá más allá de la seguridad y abarcará sectores que durante los últimos años perdieron dinamismo, como el comercio y la cooperación energética.“Ecuador será un aliado primordial para Colombia porque, sin un trabajo integrado entre ambas partes, el crimen y la economía ilegal seguirán ocupando los espacios donde el Estado no logra consolidar su presencia institucional”, afirma.Transformar afinidad en resultadosAunque el discurso entre ambos Gobiernos muestra coincidencias, los expertos coinciden en que el verdadero reto será transformar esa afinidad política en resultados concretos.Para Esteban Santos, analista político internacional y decano de la Facultad de Ciencias Jurídicas, Políticas y Relaciones Internacionales de la Universidad Hemisferios, la llegada de Gobiernos con posiciones similares en Ecuador, Colombia y Perú elimina uno de los argumentos que durante los últimos años explicaba las dificultades de coordinación regional. “Ya no tienen excusa”, sostiene.Según el académico, Daniel Noboa, Abelardo de la Espriella y la presidenta peruana, Keiko Fujimori, llegaron al poder con discursos similares sobre seguridad, fortalecimiento del Estado y cooperación con Estados Unidos.Publicidad“Tenemos tres Gobiernos amigos, tres Gobiernos con el mismo ideario, tres Gobiernos que están viendo hacia el mismo horizonte. Si no empiezan a verse resultados palpables, más temprano que tarde la ciudadanía empezará nuevamente a exigir respuestas”, advierte.Seguridad, pero también desarrolloUno de los anuncios más relevantes del nuevo Gobierno colombiano será la creación del Bloque de Defensa para la Seguridad Urbana, una unidad que buscará enfrentar homicidios, extorsiones y estructuras criminales.A ello se suma el compromiso de ejecutar operaciones conjuntas con Ecuador contra grupos armados ilegales que operan en la frontera común.Sin embargo, Rico advierte que las primeras acciones podrían provocar un incremento temporal de la violencia.“Cuando se confronta simultáneamente a estas estructuras desde ambos países es posible que inicialmente exista un desorden e incremento de las afectaciones en los territorios”, explica.Por ello considera indispensable combinar la acción militar con una presencia integral del Estado.“Primero debe recuperarse el control militar, pero inmediatamente después debe llegar la ocupación institucional para evitar que las economías ilegales vuelvan a ocupar esos espacios”, sostiene.Santos coincide en que la seguridad no puede reducirse únicamente al uso de la fuerza.“El Estado tiene que hacerse sentir presente en las zonas más vulnerables, pero ese golpe de efecto debe venir acompañado de educación, empleo, inversión y cooperación. Esto no se va a resolver solo con más balas”, afirma.Ir más allá de los operativosPara Santiago Carranco, analista político internacional y decano de Relaciones Internacionales de la Universidad de Posgrado del Estado (IAEN), las operaciones conjuntas anunciadas por ambos Gobiernos pueden ser un paso importante, pero solo tendrán resultados sostenibles si están respaldadas por una estrategia institucional de largo plazo.A su criterio, la primera prioridad debería ser recuperar los gabinetes binacionales entre Ecuador y Colombia y reactivar un plan de desarrollo fronterizo que permita coordinar políticas permanentes.“Ahí homogenizamos conceptos, homogenizamos prioridades y podemos definir cómo vamos a concebir el crimen transnacional organizado y cómo vamos a actuar en las fronteras”, explica.Carranco sostiene que, antes de cualquier despliegue operativo, ambos países necesitan un memorando de entendimiento y un plan binacional que establezca objetivos comunes en seguridad, economía, energía y desarrollo de la frontera.“Si no existe esa planificación, simplemente serán propuestas aisladas y populistas”, advierte.El académico también considera prioritario recuperar la actividad económica de las provincias y departamentos fronterizos, afectados por la reciente disputa comercial entre ambos países.“Se necesita un plan binacional de reactivación económica fronteriza para incentivar nuevamente esas economías y evitar que sigan perdiendo espacio frente a las actividades informales”, señala.Institucionalizar la nueva relaciónMás allá de las coincidencias ideológicas entre ambos Gobiernos, los especialistas consideran que el desafío será construir una relación que trascienda a los mandatarios de turno.Santos sostiene que el principal paso será fortalecer los mecanismos institucionales de integración.“Ojalá se fortalezca la Comunidad Andina, aumenten las visitas de alto nivel y se abran nuevas oportunidades para el empresariado y la cooperación transfronteriza”, señala.Carranco coincide y considera que la CAN puede convertirse nuevamente en un espacio clave para coordinar políticas regionales y negociar en bloque frente a otros actores internacionales.“Esperemos que no todo se quede en el discurso y la fotografía, sino que realmente se construya un plan binacional de desarrollo que incluya seguridad, economía, energía e incentivos para recuperar las zonas fronterizas”, afirma.Rico, por su parte, cree que los primeros indicadores del éxito de esta nueva etapa no estarán en los discursos diplomáticos, sino en el terreno.“La disminución de las capacidades de los grupos criminales, el debilitamiento de las rutas del narcotráfico y la recuperación institucional de los territorios serán las señales de que la estrategia está funcionando”, sostiene.(I)
Ecuador se perfila como un ‘aliado estratégico’ para Colombia en el gobierno de Abelardo de la Espriella
Expertos coinciden en que el desafío está en demostrar si la afinidad política con Ecuador se traduce en resultados.











