NoticiaEl hombre era buscado con circular roja de Interpol por un secuestro extorsivo ocurrido en Ecuador en 2019, cuya víctima continúa desaparecida.Momentos del traslado de alias Alejo. Foto: CortesíaSUBEDITOR DE JUSTICA06.09.2026 15:24 Actualizado: 06.09.2026 16:15
Durante más de dos años, investigadores de Colombia y Ecuador siguieron los movimientos de un hombre que tenía dos identidades, una notificación roja de Interpol y un lugar dentro de la estructura criminal de ‘Comandos de Frontera’. En Ecuador era buscado como José Alejandro Jipa Condo por un secuestro extorsivo cuya víctima permanece desaparecida desde 2019. En Colombia se hacía identificar como Alejandro Quisacue Mera y, según la Dijín de la Policía, bajo esa identidad se movía por Putumayo mientras ejercía como presunto cabecilla de una comisión armada y controlaba uno de los corredores utilizados para sacar cocaína hacia territorio ecuatoriano.Su rastro terminó en las últimas horas en una calle de Puerto Asís. Agentes del Grupo Investigativo de Delitos Contra la Seguridad Pública y el Terrorismo (Grate) de la Dijín lo ubicaron y materializaron su retención como resultado de una operación coordinada con la Policía de Ecuador. Para entonces, los investigadores colombianos llevaban siguiéndolo desde septiembre de 2024, cuando recibieron información de que el hombre requerido por la justicia ecuatoriana podría estar ocultándose en Colombia bajo una identidad distinta.La importancia que las autoridades le atribuyen a alias Alejo va más allá de su participación en una comisión armada. La investigación lo ubica como articulador de la Red de Apoyo a Estructuras Residuales de la estructura 48 ‘Comandos de Frontera’, con injerencia en Putumayo y conexiones hacia la provincia ecuatoriana de Sucumbíos. Desde esa posición habría acumulado una trayectoria criminal de más de diez años.Momentos de la reseña del capturado. Foto:CortesíaUno de sus principales radios de acción, según la Policía, estaba sobre el río Putumayo. ‘Alejo’ habría tenido bajo su responsabilidad el control criminal de este eje fluvial, utilizado por la organización para transportar y almacenar cargamentos de clorhidrato de cocaína que posteriormente eran movilizados hacia Ecuador. Su papel, por tanto, no se concentraba únicamente en el manejo de hombres armados, sino también en uno de los circuitos que sostenían las finanzas de la estructura a ambos lados de la frontera.Los investigadores también lo señalan de administrar parte de los recursos ilícitos de ‘Comandos de Frontera’. Entre sus funciones estaría la coordinación de las nóminas de integrantes de la organización, con pagos mensuales que oscilaban entre los 2 y los 10 millones de pesos. Esos desembolsos, de acuerdo con la investigación, estaban destinados a sostener las actividades armadas y extorsivas del grupo.A esa línea se suma una investigación sobre el destino del dinero. Las autoridades sostienen que ‘Alejo’ presuntamente recurría al testaferrato para adquirir bienes muebles e inmuebles con recursos provenientes del narcotráfico y la extorsión. Las propiedades eran registradas a nombre de personas cercanas, una práctica que ahora hace parte de las pesquisas sobre el componente financiero de la estructura.Dijín efectuó la captura. Foto:CortesíaSin embargo, el expediente que activó la búsqueda internacional en su contra comenzó con un secuestro ocurrido hace siete años en Ecuador. Sobre ‘Alejo’ pesaba una notificación roja de Interpol solicitada por el Juzgado de la Unidad Judicial Penal con sede en el cantón Lago Agrio, provincia de Sucumbíos, por el delito de secuestro extorsivo.El caso se remonta al 27 de marzo de 2019. Según las autoridades ecuatorianas, ‘Alejo’ habría participado en el secuestro de Vidal Salinas Sarmiento, un ciudadano ecuatoriano de 73 años. Tres hombres armados con fusiles y cubiertos con pasamontañas ingresaron al hotel Sumac Amazónico, ubicado en la parroquia Pacayacu, en Sucumbíos, sacaron al hombre del lugar y lo obligaron a subir a una camioneta blanca.Horas después comenzaron las exigencias. Los secuestradores se identificaron como integrantes de las extintas Farc-EP y establecieron contacto con los familiares de la víctima mediante llamadas y mensajes. A cambio de su liberación exigieron 500.000 dólares. Desde entonces no se conoce el paradero de Salinas Sarmiento y, de acuerdo con las autoridades, continúa desaparecido. LEA TAMBIÉN Ese expediente terminó cruzando la frontera cuando la Policía ecuatoriana obtuvo información según la cual uno de los hombres vinculados al secuestro podría estar refugiado en Putumayo. El dato entregado a la Dijín incluía un elemento que modificó la búsqueda: José Alejandro Jipa Condo estaría utilizando en Colombia documentos a nombre de Alejandro Quisacue Mera.Con esa información, investigadores de la Dijín y funcionarios de Interpol comenzaron a reconstruir sus movimientos. El trabajo se extendió desde septiembre de 2024 y contó con intercambio de información con las autoridades ecuatorianas hasta que los agentes establecieron que el hombre permanecía en Puerto Asís.Redacción JusticiaJusticia@eltiempo.comMás noticias de Justicia: Sigue toda la información de Justicia en Facebook y Twitter, o en nuestra newsletter semanal.






