Se elaboró en Inglaterra, pero no se ha vuelto a ver por allí en casi mil años. Eso explica las grandes expectativas que ha generado la exposición, en el Museo Británico de Londres, del conocido como Tapiz de Bayeux, una espectacular pieza de artesanía textil de casi 70 metros que este año, por fin, ha salido de la Normandía para mostrarse a los ingleses por primera vez desde su creación. Tan importante es la llegada del tapiz a Londres que el mismísimo Rey Carlos de Inglaterra acudió, junto al presidente francés Emmanuel Macron, a visitar la exposición antes de que abra sus puertas al público.
Las nuevas tecnologías han hecho posible, en 2026, el hito de mover esta frágil pieza que fue confeccionada sobre el año 1070 y que ha llegado a nuestros días en un estado de conservación excepcional, a pesar de la fragilidad de sus materiales y de haber sobrevivido a incendios, guerras e incluso el intento de saqueo por parte de los nazis.
Un falso tapiz
El viaje del Tapiz de Bayeux a Londres ha renovado el interés por conocer su origen e historia y, de paso, para desmentir algunos mitos y corregir algunos errores que se han ido perpetuando a lo largo de los siglos. Entre ellos, el primero y más curioso está en el mismo nombre de la obra. Y es que resulta que no se trata de un tapiz, por más que se conozca como tal y se presente también así en la exposición de Londres.














