El Tapiz de Bayeux expuesto en Francia en 2018 (Stephane Maurice - Ville De Bayeux)Cuando Isabel II estaba a punto de ser coronada en 1953, las autoridades británicas pensaron en el regalo perfecto para la futura monarca: llevar a casa el Tapiz de Bayeux.Durante más de 900 años, este bordado de 68 metros que representa la invasión de Inglaterra por Guillermo el Conquistador en 1066 permaneció en Bayeux, Francia. Ceder en préstamo uno de los objetos culturales más importantes para el Reino Unido habría sido un gesto ideal para la coronación, pero surgió un problema: los expertos franceses se negaron a permitir el traslado del tapiz, alegando que su fragilidad impedía cualquier movimiento.PUBLICIDADEn 1966, Francia volvió a rechazar una petición británica para exhibir el tapiz con motivo del 900° aniversario de la invasión. Lo mismo ocurrió en 1980 y en el año pasado, cuando los responsables franceses reiteraron que el préstamo era imposible.Ahora, contra todo pronóstico, el tapiz se encuentra en Londres. El 9 de julio, a las 18:15, un camión amarillo transportó la obra, sellada en un contenedor con control de clima y vibraciones, desde Bayeux en una operación confidencial durante la noche. Escoltado por miembros de los servicios de seguridad franceses, el vehículo cruzó el Canal de la Mancha en un tren Eurostar.PUBLICIDADMiembros del equipo de conservación inspeccionan el Tapiz de Bayeux en el Museo Británico a mediados de julio (Joanna Yee - The New York Times)Ya en Inglaterra, el camión avanzó lentamente hasta el Museo Británico, donde el tapiz será la pieza central de una exposición que abrirá el 10 de septiembre y durará hasta el 11 de julio. Las entradas están agotadas hasta el 31 de diciembre, y el museo espera una asistencia similar a la de “Tesoros de Tutankamón” en 1972, que atrajo a 1,6 millones de personas.Cuando un “no” rotundo durante décadas se convierte en un “sí”, algo ha cambiado. Desde 2018, el presidente Emmanuel Macron impulsó el préstamo. Según Macron, el rey Carlos III también alentó la gestión, al igual que varios primeros ministros británicos. El gobierno británico aseguró el proceso por 800 millones de libras (más de mil millones de dólares).PUBLICIDADEl giro en la decisión plantea la pregunta de si el poder político puede imponerse sobre los criterios de conservadores y expertos. O si las técnicas de conservación han avanzado tanto que lo imposible se volvió viable.Para quienes se oponen al préstamo, la respuesta es clara. Didier Rykner, fundador de La Tribune de l’Art, señaló que aunque los equipos de conservación hicieron “todo lo posible para reducir el riesgo”, eso no basta. Rykner sostiene que el préstamo solo fue posible por decisión de Macron: “Cree que sabe más que los expertos”.PUBLICIDADLa importancia del Tapiz de Bayeux es casi tan extensa como el propio tapiz. Mientras que muchos textiles medievales sobreviven solo en fragmentos, el tapiz se mantiene casi íntegro y sus hilos rojos, azules y verdes conservan una notable viveza.La sección del tapiz donde Harold Godwinson, el rey anglosajón, recibe una flecha en el ojo (Antoine Cazin - La Fabrique de Patrimoines en Normandie)El tapiz narra cómo Guillermo el Conquistador, duque de Normandía, invadió Inglaterra en 1066 y derrocó al último monarca anglosajón en la batalla de Hastings. Estos hechos transformaron la lengua inglesa, cambiaron las leyes y alteraron la línea real. Para muchos británicos, el tapiz es un símbolo de identidad nacional, equiparable a Stonehenge, las obras de Shakespeare o la propia monarquía.PUBLICIDADEn 58 escenas, la narración se desarrolla hasta llegar a la batalla entre los ejércitos de Guillermo y el rey Harold Godwinson. La carga de la caballería, las flechas, las espadas y las decapitaciones aparecen representadas. En la escena más famosa, Godwinson muere por una flecha que le atraviesa el ojo.Claramente, es una historia contada por el vencedor, que legitima a Guillermo como rey de Inglaterra. Sin embargo, también ha sido utilizada como símbolo por figuras como Napoleón, los nazis y líderes actuales.PUBLICIDADEl tapiz probablemente fue bordado en Canterbury, Inglaterra, en el siglo XI, aunque los historiadores desconocen cómo llegó a Bayeux, en el norte de Francia. No figura en documentos hasta 1476, cuando aparece en un inventario de la catedral de Bayeux como “un largo y estrecho tapiz de lino, bordado con figuras e inscripciones sobre la conquista de Inglaterra”.El tapiz narra cómo Guillermo el Conquistador, duque de Normandía, invadió Inglaterra en 1066 y derrocó al último monarca anglosajón en la batalla de HastingsAunque a menudo se guardaba en un arcón de cedro para protegerlo de las polillas, el tapiz no siempre recibió trato de obra maestra frágil, incluso cuando su reputación creció con el tiempo.PUBLICIDADNapoleón ordenó en 1803 trasladar el tapiz por caminos accidentados hasta el Louvre para reforzar el apoyo a su plan de invadir Gran Bretaña. Luego regresó a Bayeux, donde visitantes británicos en el siglo XIX ya lo describían como “raído” y vaticinaban que “terminaría destruido en medio siglo”.Durante la ocupación alemana en la Segunda Guerra Mundial, los nazis lo llevaron de nuevo al Louvre por orden de Heinrich Himmler, que pretendía trasladarlo a Alemania. La liberación de París impidió que el tapiz se perdiera entre los tesoros nazis. Volvió a Bayeux, y desde entonces sus custodios coincidieron en que no debía salir del lugar.PUBLICIDADLos siglos de manipulación dejaron huella: un estudio de 2020 registró 24.204 manchas, 16.445 arrugas, 9.646 agujeros y 30 desgarros. Para entonces, las ideas sobre conservación de arte habían cambiado drásticamente.El presidente francés, Emmanuel Macron, durante una ceremonia en el marco del 80.º aniversario de los desembarcos del Día D de 1944, en Bayeux (REUTERS/Benoit Tessier/Pool)
El largo y sinuoso camino del tapiz de Bayeux hacia Londres
Después de décadas de negativas, la histórica pieza medieval salió de Francia en una operación secreta y será la estrella del Museo Británico, donde la expectativa ya recuerda a las grandes muestras






