Después de un mes de cautela y de medir cada paso respecto a Marruecos, Alberto Núñez Feijóo dio este jueves un salto cualitativo en el Congreso al atribuir directamente al reino alauí la responsabilidad del salto masivo a Ceuta. “Sí, sí, hay que decirlo aquí: la operación salió de Marruecos, fue consentida por Marruecos y hay indicios de que Marruecos la coordinó y el Gobierno lo sabía porque fue advertido de ello”, afirmó el líder del PP. En Génova admiten que sus palabras tienen un alcance especial porque las pronuncia quien aspira a convertirse en presidente del Gobierno y podría hacerlo en menos de un año. Al señalar abiertamente a Rabat y elevar el choque por la crisis de Ceuta, en contraste con la cautela exhibida hasta ahora por el Ejecutivo de Pedro Sánchez, Feijóo asume el riesgo de condicionar una futura relación con un socio clave para España. La posición del PP, influida en parte por las tesis de José María Aznar, que ha reclamado mayor “contundencia” frente al reino alauí, apunta además a un posible cambio de rumbo en la política hacia Marruecos si los populares llegan a La Moncloa.El entorno del jefe de los populares argumenta que no es él quien quiere acusar a Rabat de estar detrás del salto masivo a Ceuta de finales de julio, sino que lo dice la policía de su país, y él solo se hace eco. Los populares han dado todo el crédito al informe del Centro Nacional de Inmigración y Fronteras de la Policía Nacional, que apuntaba a la posibilidad de que gendarmes marroquíes pudieran estar coordinando el salto, y que ha provocado un enorme revuelo político porque el Gobierno ha denunciado que lo desconocía cuando fue entregado a la jueza de la Audiencia Nacional que investiga el caso. Ha sido tras la publicación de ese informe ―que algunos sectores del Ejecutivo han cuestionado como poco fiable ya que se elaboró sin agentes en el terreno y con fuentes abiertas― cuando el líder del PP ha dado una vuelta de tuerca a su posición sobre la responsabilidad del país vecino en la crisis.Génova ya trasladó en privado su rechazo a Rabat por lo sucedido en Ceuta el 30 de julio, cuando llamó a la embajadora en España, Karima Benyaich, para cancelar su asistencia a la Fiesta del Trono que se celebró en la Embajada de Marruecos en Madrid. El PP envía siempre a varios representantes a esta fiesta, en la que también hay de forma habitual una amplia representación gubernamental. Ese día, el de la avalancha migratoria en Ceuta, del Ejecutivo solo asistió el ministro de Agricultura, Luis Planas. El PP ha elevado el tono frente a Marruecos de forma deliberada y calibrando sus movimientos, según afirman distintas fuentes de la dirección popular. Feijóo diseña su agenda exterior con el discreto diplomático Ildefonso Castro, ex secretario de Estado de Asuntos Exteriores en el Gobierno de Mariano Rajoy (2017-2018), al que ha dado asiento en el comité de dirección. Y la intención, si el PP llega al Gobierno, es un cambio de rumbo en la política de España con el país vecino, según trasladan en la cúpula del PP. “La relación con Marruecos va a cambiar”, aseguran estas fuentes. El expresidente José María Aznar ha tenido un papel importante entre bambalinas para definir la posición del PP en la crisis de Ceuta, aconsejando a la dirección de Feijóo que endureciera el tono. “Con Marruecos hay que ser contundente”, ha trasladado Aznar al núcleo duro del PP, según fuentes conocedoras de esas conversaciones. El expresidente popular defendió esa tesis también en público, en el viaje que hizo a Ceuta la semana pasada, desde donde sostuvo que, ante la crisis en la ciudad autónoma, “solamente cabe la firmeza”. “Porque la debilidad”, remarcó el expresidente del PP que mayores tensiones afrontó con Marruecos por la crisis de Perejil, “es y será siempre provocadora”. Desde que el PP invitó a su XXI congreso nacional a un representante del Frente Polisario, en julio de 2025, Génova ya había afrontado algunas tensiones con Marruecos. Al país vecino tampoco le gustó que Feijóo no haya abandonado una calculada ambigüedad sobre el contencioso del Sáhara Occidental. Tras el giro de Pedro Sánchez en marzo de 2022, cuando España pasó a apoyar la tesis de la autonomía ofrecida por Marruecos para la antigua colonia española, el líder del PP ha evitado siempre posicionarse con el argumento de que no conoce qué es lo que ha pactado el presidente socialista con el Gobierno de Marruecos. Con todo, Feijóo tampoco quiere romper puentes, y pese a la tensión por la crisis de Ceuta, a mediados de agosto anunció que, si llega a La Moncloa, irá a Rabat como su primer viaje al extranjero. En su discurso de este jueves en el Congreso, pese a que responsabilizó a Marruecos de “un posible acto de guerra híbrida”, lanzó también algunos guiños, y dijo que pretende con el reino alauí “una relación bilateral estable y constructiva”. “Queremos recuperar la política firme y sensata con Marruecos”, defendió Feijóo, modulando el tono. “Buscaremos una relación estable y leal, transparente y recíproca. Ceuta y Melilla, en esa relación, tiene que quedar claro es que son España. No es una cuestión pendiente ni una cuestión negociable… son España. En coherencia, España tendrá capacidad autónoma para proteger sus fronteras. España no subcontrata su soberanía a nadie”. Pero la política exterior de un eventual Gobierno de Feijóo podría resultar aún más compleja por su probable dependencia de Vox, según apuntan todas las encuestas. La formación de Santiago Abascal mantiene una posición mucho más beligerante hacia Marruecos y defiende la ruptura del Tratado de Amistad entre ambos países, una propuesta de la que el PP se ha desmarcado.La dureza actual del PP hacia Marruecos contrasta con la apuesta inicial de Aznar y Rajoy, que estrenaron sus respectivas etapas en La Moncloa con gestos de acercamiento a Rabat: ambos eligieron Marruecos para su primer viaje oficial al extranjero. Aznar explicó que lo hacía para mostrar “la prioridad y el interés” que concedía a la relación bilateral. Rajoy fue más lejos. “Me considero un amigo de Marruecos”, llegó a decir. Si Aznar y Rajoy hicieron de la relación con Marruecos una prioridad estratégica de la política exterior española, Feijóo la ha incorporado de lleno al campo de batalla político, al menos desde la oposición.
Feijóo elevó el choque por Ceuta tras el consejo de Aznar de ser “contundente” con Marruecos
La relación de España con el reino alauí “va a cambiar” si el PP llega al Gobierno, avisan en la dirección popular. Aznar ha aconsejado al líder del PP “contundencia”











