EditorialEn un mensaje de calado en su tercera visita a Ceuta desde la avalancha, avis� de que no aceptar� "chantajes" ni "amenazas" de MarruecosEl presidente del PP Alberto N��ez Feijo� junto a Juan Jes�s Vivas, presidente de Ceuta.EFEActualizado Mi�rcoles,

agosto

22:57Audio generado con IAEl presidente del PP envi� ayer desde Ceuta, ante la inhibici�n del Gobierno y las amenazas verbalizadas por las autoridades marroqu�es, un mensaje de calado en defensa de la integridad territorial de nuestro pa�s. En su tercera visita a la ciudad aut�noma desde que hace 20 d�as se produjo la entrada masiva de inmigrantes irregulares, Alberto N��ez Feij�o proclam� que no admitir� �chantajes� de Marruecos, una postura que cobra especial relevancia ante una policrisis -de seguridad, de orden p�blico y de salud- que compromete el cr�dito exterior de Espa�a. Cuando una parte de la ciudadan�a se siente desprotegida, la presencia del principal l�der de la oposici�n no es un gesto menor. En medio de la situaci�n excepcional y an�mala que atraviesa Ceuta, Feij�o traz� una estrategia migratoria y de seguridad a la altura del desaf�o que representa preservar la soberan�a de una ciudad en la que se ubica una de las fronteras m�s sensibles de Europa.Mientras el Gobierno se empe�a en alabar la cooperaci�n de Rabat en el control fronterizo, pese a su evidente responsabilidad por acci�n u omisi�n en la avalancha de inmigrantes irregulares, Feij�o defendi� ayer la necesidad de mantener una relaci�n amistosa y de vecindad con Marruecos, pero desde la �reciprocidad�, la aplicaci�n de todos los medios para defender la ley, la garant�a de la inviolabilidad de la frontera y el reconocimiento europeo de Ceuta y de Melilla. Fue claro tanto en la defensa de la espa�olidad de ambas ciudades -lanzando as� una advertencia al Reino alau�- como en su cr�tica al Ejecutivo por llevar a cabo una �diplomacia secreta� y haber �subcontratado� la llave de la frontera en una naci�n extranjera. Estamos ante una posici�n contundente que permite reconfortar a los ciudadanos ceut�es, hu�rfanos ante la creciente percepci�n de ausencia del Estado.La visita del presidente del PP contrasta con la distancia tomada por Pedro S�nchez, quien no ha suspendido sus vacaciones pese a la gravedad de la situaci�n generada en Ceuta. Pero Feij�o no se limit� a cuestionar la falta de cooperaci�n del Gobierno o a reprochar el incomprensible empe�o en no decretar el mando �nico, sino que esgrimi� un plan con siete objetivos que conforman el grueso de su propuesta en una cuesti�n medular como es la inmigraci�n. Adem�s de comprometerse a �expulsar a todos los inmigrantes ilegales, y todos son todos, tambi�n los menores� -extremo que el Ejecutivo tilda de ilegal-, Feij�o propuso una reforma de la ley de extranjer�a y utilizar los �instrumentos� europeos. Tambi�n anunci� que acudir� al Supremo ante la negativa de los ministros a comparecer en el Senado. Sus palabras llegan cuando el Gobierno dice trabajar en el traslado de 500 menores migrantes a la Pen�nsula esquivando a las comunidades de PP y Vox.El retorno de los inmigrantes irregulares exige seguridad jur�dica y cumplimiento de los acuerdos internacionales. Pero lo que ning�n pa�s puede permitir es la cronificaci�n de lo que est� ocurriendo en Ceuta. El hecho de que una ciudad espa�ola haya sido invadida en 2026 no puede ser asumido, tal como irradia la indolencia del Gobierno, como un asunto pasajero de verano. De ah� que la visita de Feij�o revista una visi�n de Estado en el ejercicio de unas obligaciones de las que el presidente parece haber abdicado.