0:000:00El audio de esta noticia está generado mediante Inteligencia ArtificialLa estrategia son las personas. No hay ninguna idea, ningún proyecto, ningún plan, que tenga patas. En la era de la inteligencia artificial también serán las personas, sin duda, con capacidades aumentadas por la tecnología. Las máquinas se van a coordinar pero el hilo conductor de una empresa serán las personas. Pero lo cierto es que en una empresa no todo el mundo contribuye por igual. Desearíamos que el rendimiento de todo el mundo fuera alto, desearíamos sobre todo que la calidad humana fuera alta. ¿Se puede clasificar a los profesionales en función de su bondad? Una empresa no es una iglesia pero me niego a pensar que la bondad no sea un factor para valorar a las personas. Normalmente las clasificaciones de los profesionales se mueven en el eje de su rendimiento o en el eje de su importancia para el futuro de la empresa. Les propongo articular una clasificación que ensaya considerar los tres factores a la vez: rendimiento, potencial de futuro y aportación a la convivencia de la empresa desde la bondad. Me han salido cinco niveles profesionales.Nivel 1. Son los profesionales que no solamente crecen si no que hacen crecer a los demás. Tienen una consideración muy alta en la empresa, por su rendimiento, por su capacidad de aprender, por su forma de inspirar, por su compromiso sin fisuras y por ser buenas personas. Por todo ello saben sacar a los demás su mejor versión. Son la gente que hace que un equipo sea diferencial. En gran medida el futuro de la empresa está vinculado a este grupo de personas: gran ambición colectiva y una cierta contención y humildad personal. No son arrogantes, por eso multiplican. Son personas con capacidad para hacer que una empresa sea única y valga la pena. Son los que Adam Grant clasificaría como givers , dan mucho sin especular con lo que van a recibir a cambio. De algún modo son gente con luz propia. Representan a la empresa como comunidad.En una empresa no todo el mundo contribuye por igual LVNivel 2. Son profesionales con una valoración netamente positiva pero sin llegar a ser tan determinantes como los del primer nivel. Son gente muy necesaria para la empresa por su consistencia, aunque no sean los más brillantes o no sean referentes con un gran liderazgo. Dan un rendimiento evidente y tienen un compromiso contrastado. No escatiman esfuerzos. Son gente en la que se puede delegar y confiar. La IA les forzará a ser más versátiles. Contribuyen positivamente a la convivencia y son buenos ejemplos de la cultura corporativa. Su combinación de conocimientos y actitudes los hacen absolutamente necesarios para el futuro de la empresa. Son gente que suma y que, cada uno con su carácter, no son gente problemática en términos de comunidad. Al contrario, refuerzan la comunidad.CompromisoEl talento por sí solo ya no basta: una empresa necesita profesionales que aporten resultados, compromiso y una contribución positiva a la comunidadNivel 3. Son esas personas de un rendimiento mejorable pero es que son muy buenas personas y presentan un compromiso muy evidente. Son gente generosa y trabajadora. Contribuyen más a reforzar la cultura y la convivencia de la empresa que a su máximo rendimiento. Claramente necesitan mejorar su capacidad de aprendizaje y de resultados, pero por su forma de ser nadie quiere que dejen la empresa. No son gente muy buena en términos profesionales pero son muy buena gente. Si los resultados un día se tuercen y no hay más remedio que reducir personal son la gente de la que más cuesta prescindir. ¿Porqué? Pues por qué nos parte el alma. La gracia en una empresa es siempre saber crecer sin perder el alma ni a la gente que la encarna.Nivel 4. Profesionales de un conocimiento suficiente pero de un compromiso intermitente. No son gente de la que uno se pueda fiar plenamente cuando se les delegan determinadas responsabilidades. Son los que Adam Grant definiría como matchers , calculan mucho el beneficio personal de cualquier contribución, no ayudan a quienes no les benefician. Son gente de bondad aleatoria. Especulan con la generosidad. Están más pendientes de la transacción que de la contribución. Son constructores de silos. Su futuro en la empresa depende mucho de que su actitud no evolucione más negativamente ni oxiden demasiado la convivencia. Su reto es que la empresa los continúe considerando convenientes para el futuro en un contexto en el que la inteligencia artificial alterará mucho los roles profesionales.Nivel 5. Profesionales que contagian negativamente. No sobresalen por su resultados y destacan por una actitud cargada de negatividad. Entre estos estarían los tóxicos, que como decía Einstein, son gente que siempre tiene “un problema para cada solución”. Y entre ellos estarían también los militantes del absentismo por su manifiesta falta de solidaridad con sus equipos y con la comunidad. Son los que Adam Grant denominaría como takers , es mucho más lo que sacan de lo que aportan. No piensan en términos de comunidad, se expresan torticeramente en términos de interés. La empresa no tendría futuro con estos perfiles tan faltos de compromiso y generosidad, son candidatos para salir de la empresa porque la empresa es mejor sin ellos. No suman. Restan. ¿Por qué no les han despedido ya? Pues porque en contra de lo que muchos piensan, en la mayoría de las empresas, despedir no es un deporte, cuesta mucho. Pero si uno al final insiste mucho, lo despiden.RendimientoNo todas las personas contribuyen por igual en las empresas, y la IA hará que esas diferencias sean aún más evidentesUna empresa es la suma proporcional de estos niveles. La mayoría de las empresas con las que he trabajado, los tres primeros niveles pesan mucho más que los dos últimos niveles. Son comunidades que saben cuidar y exigir a las personas. Clasificar a la gente por su aptitud, su actitud y su bondad, humaniza nuestras empresas. Una empresa necesita dar resultados y hacerlo con gente de la que pueda sentirse orgullosa. Llevamos muchos años hablando de talento en las organizaciones y creo sinceramente que hemos desgastado y devaluado la palabra. Debemos ir más allá. Para hablar de talento no es suficiente con atesorar conocimiento y experiencia. El talento sin compromiso y sin aportar positividad a la comunidad, no es diferencial. Necesitamos adjetivar el talento con compromiso y bondad.