La discusión sobre inteligencia artificial ha dejado de girar en torno a si esta tecnología va a reemplazar o no a las personas para concentrarse en una pregunta más concreta: qué procesos vale la pena automatizar y cuáles deben permanecer bajo criterio humano. Así es como la banca está dejando atrás los pilotos con inteligencia artificial y la está integrando a su negocioTres voces con experiencia en distintos frentes –la asesoría a empresas, el análisis técnico y el diagnóstico de madurez digital– coincidieron en que la respuesta no está en la herramienta, sino en cómo se usa. Sebastián Torres, CEO de Priority Shift, empresa dedicada a asesorar startups y corporaciones, señaló que la IA puede ser especialmente útil en tareas que requieren mucho tiempo de procesamiento. “Yo, por lo menos para mí, cuando pienso en IA, automáticamente pienso en robótica, porque siento que es el preámbulo a un mundo robótico al que estamos entrando”, dijo, apoyándose en su experiencia previa en SpaceX, donde el uso de robots –sin inteligencia artificial en ese momento– ya permitía reducir riesgos operativos y eliminar errores humanos asociados al cansancio o la monotonía. Para Torres, la dirección estratégica de un negocio debe permanecer en manos del humano, “y la parte que es obviamente más humana, pues mantenerla”. Sobre el miedo que genera la IA dentro de las organizaciones, Torres también fue claro: “El miedo también viene de desconocimiento, de falta de interacción. Yo diría que la forma de reducir el miedo es precisamente involucrar cada vez más parte del personal o más empleados a que conozcan las herramientas para su beneficio, para que ejecuten su trabajo”. Sebastián Torres. CEO Priority Shift. Foto: GUILLERMO TORRES REINA-SEMANASegún explicó, el reto no está en la herramienta, sino en identificar en qué nivel de interacción con la IA se ubica cada persona –desde preguntar y recibir respuesta hasta delegar en agentes– para que esta se convierta en un aliado y no en una amenaza. Sobre el valor real de la tecnología, Torres también fue claro: “La pregunta es: ¿qué haces con las horas ganadas? No es el retorno de inversión, sino el retorno de tiempo”. Víctor Muñoz, experto en inteligencia artificial, señaló que uno de los errores más comunes en las organizaciones es medir la madurez en inteligencia artificial por el número de personas que la usan. “Un error común en las organizaciones es creer que si tengo 10.000 colaboradores, debo tener 10.000 licencias para que los 10.000 estén utilizando inteligencia artificial”, afirmó.Para Muñoz, lo que realmente importa es en qué tareas y procesos se está implementando la tecnología y si esa implementación deja una mejora medible en tiempo o calidad, aclarando que el impacto económico de las mejoras en calidad suele ser mayor que el de las mejoras en tiempo. Muñoz distinguió, además, tres etapas en la madurez de adopción: automatizar tareas simples y repetitivas, integrar la IA con los sistemas de la compañía para generar más valor y, finalmente, rediseñar procesos completos pensando en el cliente final. Sobre los riesgos de sesgo, fue tajante: “No solo hay sesgos, hay alucinaciones, hay datos malos, hay framework, es decir, hay una cantidad de componentes que fallan”. Víctor Muñoz, experto en Inteligencia Artificial.
¿Qué lugar ocupa el ser humano en la era de la IA?
Una de las grandes conclusiones del foro de SEMANA y Dinero ‘Inteligencia artificial: más allá del hype’ fue que el avance tecnológico exige fortalecer el criterio, las capacidades y la toma de decisiones de las personas.







