0:000:00El audio de esta noticia está generado mediante Inteligencia ArtificialLas pescaderías Yunes en el mercado central de Ceuta despachan muy por debajo de lo habitual un sábado a las nueve. “Normal, las personas mayores ya no salen a comprar ni a pasear por las tardes”, señala una paradista. Fátima es celadora del Hospital Universitario, el único de una ciudad de cuya paciencia depende la gobernabilidad de España. “Mi hija de 20 años no sale cuando oscurece por miedo y en Ceuta la vida estaba en la calle”. Tercer aviso: Mercadona , barrio de la Almadraba, militares en las puertas, carros a rebosar. Una pareja de ceutíes musulmanes: “Esto no va rápido, cuando llegue el frío no podrán dormir a la intemperie y el hambre es muy malo”.Ceuta. Sábado de septiembre, a dos días del inicio del curso escolar. La “puerta del Mediterráneo” tiene 83.000 habitantes (un 43% musulmanes) y mucha paciencia. “Esto lo vive una ciudad de la península y las calles arderían”, sostiene el dueño de una céntrica papelería.Muchos caballas creen que los ‘buenos’ marroquíes regresaron al ver el panorama y se han quedado los ‘malos’La línea 7 de los autobuses te lleva en veinte minutos y por 85 céntimos del primer mundo (plaza de la Constitución/Mercado Central) al paso fronterizo el Tarajal, muy tranquilo. No es el tercer mundo pero la ruta tiene un aire porque incluye una visión panorámica del abarrotado centro de embolsamiento de Lobo Colmenar en cuyos márgenes acampan, malviven y miccionan como pueden decenas de jóvenes marroquíes llegados en 24 horas de julio que pueden cambiar España.Ceuta no escapa a las contradicciones de Occidente: el sentir mayoritario defiende un retorno exprés de los inmigrantes por lo que se oponen sistemáticamente a que el Estado monte alojamientos por temor a que eso eternice la estancia. Por otra parte, pocos ceutíes muestran indiferencia al deseo de buscarse un futuro mejor. El problema es que perciben a muchos de estos jóvenes como indeseables. “No hay ninguna guerra ni nada por el estilo en Marruecos, así que no se entiende lo de solicitar asilo. ¿Tenemos humanidad pero... y los derechos de nuestros menores, qué?”, señala Carmen, clienta del Mercado Central, allí donde un sabio en especias, Musa, musulmán, lamenta que “los buenos regresaron a Marruecos al ver el panorama y se han quedado los malos”.El campamento de inmigrantes de la playa del Trampolín en Ceuta.REDACCIÓN / Otras Fuentes¿Hasta cuándo mantendrá la calma –aparente– Ceuta si el proceso de retornos se prolonga meses? Titular del editorial de El Pueblo de Ceuta : “la falta de medios sigue siendo vergonzosa”. “No me imagino esto así más allá de tres meses –indica una funcionaria a condición de anonimato, una moda–. Soy de las que han votado PSOE pero piense que hay ceutíes que no comen tres veces al día”.Fátima es celadora del Hospital Universitario, donde nueve inmigrantes esperan su turno en Urgencias al filo de la una. “Tendría que venir por la noche, es cuando se llena. Son sus horarios”, afirma un compañero. Fátima es hija de ceutíes musulmanes, siente compasión por estos jóvenes y al mismo tiempo revela que “hay unos cuantos que son delincuentes, lo sé porque oigo sus conversaciones. Mi hija mayor, de veinte años, no se atreve a salir de noche y en Ceuta la vida está en la calle”.“Tenemos humanidad pero... ¿y de los derechos de los menores o los abuelos de Ceuta, qué?”El hospital está muy custodiado por militares. “Tuvimos muchas peleas”, explica. Los alrededores no son Berverly Hills sino la Ceuta de la periferia, que congrega el grueso del día a día sin rumbo de los invasores . Muchos ceutíes corroboran que el dispositivo de seguridad parece priorizar el centro urbano a costa de los barrios modestos o, directamente, conflictivos como la barriada del Príncipe. En esta vida siempre hay clases...Ceuta cambió el 31 de julio del 2026, más que en todas las décadas de la democracia. Nadie cree que Rabat fuese ajeno a la provocación pero tampoco hay invocaciones militaristas porque las fronteras son comercio. A lo sumo, soluciones mágicas. “Si Sánchez tiene una relación tan buena, bastaría con telefonear a Rabat y que acepten la vuelta de sus ciudadanos”, indica un pensionista al mando de un carro en el Mercadona (nota: Juan Roig se presentó en Ceuta el 18 de agosto para animar a sus empleados).Los periodistas cargamos con el reproche –escuece aquí– de proyectar la imagen de que Ceuta es xenófoba. Un funcionario de Justicia resume su vida. “Llegué con seis años desde Córdoba y tengo 56. Mi padre era maestro. Nuestros vecinos eran musulmanes, amistades judías nos regalaban dulces y de niño asistí al funeral de un hindú. Cuando contaba estas cosas los veranos en Córdoba alucinaban”. Lecciones de convivencia a Ceuta, las justas...Nacido en Barcelona, licenciado en Periodismo por la Universidad de Navarra y becado un curso en la Missouri-Columbia University, entró en 'La Vanguardia' en 1982, donde ha hecho casi de todo. Corresponsal en Hong Kong (1987-1993), Washington (1993-96) y París (1996 al 2000). Ha cubierto tres elecciones presidenciales en EE.UU., tres en Francia, las guerras de Kuwait, Irak, Ucrania y Gaza, los funerales de Hiro Hito, Rajiv Gandhi, Deng Xiaoping, Nixon o Hassan II, el 11-S de Nueva York, el accidente nuclear de Fukushima así como tres mundiales de fútbol y los JJ.OO de Seúl, Barcelona, Atlanta y Atenas. Redactor jefe de Internacional y actualmente articulista del diario. Ha perpetrado tres libros: 'Menuda tropa', 'Esta ronda la pago yo' y 'Cuando de dejan'.