Noticia Exclusivo suscriptores Un informe de la organización WRI calculó el impacto de estos elementos en la reducción de siniestros y en los beneficios económicos.Resaltos parabólicos, una estrategia de la Secretaría de Movilidad para reducir la siniestralidad Foto: Secretaría de Movilidad05.09.2026 22:01 Actualizado: 05.09.2026 22:01

En la avenida Boyacá, tres de cada diez conductores excedían los límites de velocidad. Entre los motociclistas, la imprudencia era dramática: la mitad superaba los límites. Esto generó que, entre 2021 y 2024, 61 personas fallecieran y 980 resultaran lesionadas solo en esta vía de la ciudad. LEA TAMBIÉN Una tragedia similar ocurría en la avenida Guayacanes, donde un mes después de haber sido inaugurada se reportó el primer peatón muerto por un motociclista que iba a toda velocidad. En sus primeros cuatro meses de operación, el saldo fue de cuatro muertos y 222 heridos. Hoy el panorama es radicalmente distinto. En solo dos años, las muertes en esos dos corredores viales cayeron un 69 por ciento y los lesionados disminuyeron un 58 por ciento. Resaltos parabólicos, una estrategia de la Secretaría de Movilidad para reducir la siniestralidad Foto:Secretaría de Movilidad¿El secreto? Los resaltos parabólicos, también conocidos como policías acostados o reductores de velocidad. Un estudio elaborado por el Instituto de Recursos Mundiales (WRI) —en el marco de la Iniciativa Bloomberg para la Seguridad Vial Global (BIGRS)— confirmó el impacto directo de esta medida en los dos corredores, catalogados como unos de los más peligrosos de Bogotá. Los resultados revelaron que anualmente no solo se previnieron muertes, sino que la medida resultó rentable económicamente para Bogotá, más aún cuando se estima que cada resalto cuesta unos 35 millones de pesos. LEA TAMBIÉN El éxito de la medidaSegún WRI, cada año estos reductores evitan aproximadamente 18 muertes y 222 lesiones, lo que le ahorra a la ciudad cerca de 92 millones de dólares en atención médica, productividad preservada y vidas salvadas. En pesos colombianos, eso equivale a unos 290.000 millones, dinero suficiente para construir una megaobra como la avenida El Rincón o financiar la construcción del Hospital de Usme.“El costo de una muerte en la vía incluye elementos como la pérdida de productividad, porque los muertos y lesionados están concentrados en poblaciones entre los 5 y los 29 años. Son los más jóvenes los que se afectan y eso impacta la capacidad productiva de una ciudad. También hay repercusiones a nivel de las familias, costos en el sistema de salud, respuestas institucionales y procesos judiciales. Pero, más importante aún, el daño social y humano de perder una vida es incalculable”, señaló Fernando Páez, director ejecutivo de WRI Colombia, en diálogo con EL TIEMPO.Fernando Páez, director ejecutivo de WRI Colombia Foto:WRI ColombiaEsta reducción de 18 muertes y 222 lesionados cada año es relevante teniendo en cuenta que en 2025 hubo 562 fallecidos y casi 20.000 lesionados en las carreteras de Bogotá. Y este año el panorama no pinta bien: en los primeros cuatro meses se registraron más de 230 muertos. Actualmente, la capital cuenta con cerca de 190 resaltos, de los cuales 164 están en vías arteriales y 26 en vías intermedias y locales. La idea de instalarlos vino directamente de los países nórdicos, que diseñaron estos elementos para fomentar una conducción más controlada. Su diseño geométrico está basado en una guía danesa de 2019 y sigue estrictas instrucciones para no afectar el tráfico y garantizar una velocidad baja. Resaltos parabólicos, una estrategia de la Secretaría de Movilidad para reducir la siniestralidad Foto:Secretaría de MovilidadCada resalto tiene 10 cm de alto y su ancho y la distancia entre uno y otro dependen de la velocidad máxima que se quiera conseguir. Si la velocidad deseada es de 20 km/h, se deben instalar con un ancho de 3 metros y el siguiente resalto debe ser instalado entre 20 y 50 metros después. Si el límite es de 30 km/h, el ancho del resalto debe ser de 4 metros y debe estar separado del siguiente entre 75 y 100 metros. Para el caso de 40 km/h, la distancia entre ellos debe ser de 100 a 150 metros y debe tener un ancho de 6,5 metros. LEA TAMBIÉN Por último, cuando el límite de velocidad es de 50 km/h, como en el caso de las vías arteriales de Bogotá, los resaltos deben tener 9,5 metros de ancho y deben instalarse cada 150 o 250 metros. “Su propósito no es detener el tráfico ni castigar al conductor, sino ayudar a que la velocidad real de operación sea segura para todas las personas. Por esta razón, los resaltos, cuando están bien diseñados, señalizados e iluminados, reducen los excesos de velocidad”, detalló el director ejecutivo de WRI Colombia. Además, afirmó que estas estructuras no generan más congestión vehicular, pues la evidencia en la avenida Guayacanes demostró que las velocidades de circulación en horas pico aumentaron un 6 por ciento, mientras que en la Boyacá se mantuvieron iguales. Resaltos parabólicos, una estrategia de la Secretaría de Movilidad para reducir la siniestralidad Foto:Secretaría de Movilidad“Cuando los vehículos transitan a menores velocidades, hay menos turbulencias y conflictos, y, por lo tanto, un tráfico más fluido. Lo peor que un conductor puede hacer es ir cambiando de carril, hacer zigzagueos y exceder la velocidad. Cada vez que se hacen esas maniobras se afecta el tránsito en los corredores”, dijo Páez. En el mismo sentido, advirtió que “por cada aumento de 10 km/h en la velocidad, las lesiones de motociclistas aumentan entre 8 y 24 por ciento, mientras que las muertes se disparan entre 2 y 31 por ciento”. El futuro de la medidaLa instalación de resaltos parabólicos ha sido una de las banderas de las últimas dos secretarías de Movilidad, que han destinado importantes recursos para estudiar la medida y colocar los elementos con apoyo de WRI. De acuerdo con el Distrito, la medida seguirá expandiéndose por varios corredores como la Guayacanes y la avenida Ciudad de Cali. LEA TAMBIÉN De hecho, han recibido más de 300 solicitudes ciudadanas para instalar nuevos reductores en más barrios. “No solo hay que oír a los conductores, sino a la gente que está en la zona, a quienes tienen alguna discapacidad y a quienes llevan a sus hijos en coches. Seguramente ellos agradezcan que ahora pueden pasar la calle porque los carros bajaron la velocidad”, sostuvo Páez.Al tiempo, la entidad viene reforzando la estrategia de seguridad vial con la instalación de cámaras de fotodetección. Cámaras fotomultas Foto:FOTOS: @miltondiazfoto / El TiempoDe hecho, en los últimos días, el Distrito anunció la entrada en operación de 18 nuevos dispositivos en las avenidas NQS, El Dorado y Las Américas, lo cual despertó un intenso debate. Varios sectores, entre ellos los motociclistas, se opusieron a la medida argumentando que se trata de un mecanismo de recaudo y no para salvar vidas. Para Páez, las cámaras y los resaltos son una fórmula exitosa a la hora de reducir los siniestros. “El control de la velocidad requiere de varias acciones. Los resaltos gestionan físicamente y las cámaras hacen el control. Son medidas que se complementan”, concluyó el experto. NICOLÁS DÍAZ MALPICARedacción Bogotá Sigue toda la información de Bogotá en Facebook y Twitter, o en nuestra newsletter semanal.