NoticiaSon 77 las intervenciones en vías principales que, desde su implementación, han logrado reducir la velocidad y registrar cero fatalidades.Resalto parabólico en la avenida Guayacanes. Foto: Secretaría de MovilidadPERIODISTA DE BOGOTÁ30.07.2025 15:25 Actualizado: 17.07.2026 18:05

Una ambiciosa meta fue fijada en esta administración: reducir la siniestralidad vial en un 15 por ciento en comparación con años anteriores. Aunque el objetivo aún está lejos, “debe cumplirse”, según comentó Claudia Díaz, secretaria de Movilidad del Distrito, a este diario. LEA TAMBIÉN Una de las acciones que se han implementado para lograr esta meta son los resaltos parabólicos, instalados a lo largo de diversas vías de la ciudad. Se trata de una medida de gestión de velocidad, conocida coloquialmente como ‘policía acostado’, que busca controlar la rapidez con la que los conductores se movilizan, de acuerdo con el límite establecido para cada corredor vial. Esta estrategia está inspirada en una metodología desarrollada en Dinamarca.Según la Secretaría de Movilidad, se han instalado un total de 77 resaltos en Bogotá. 10 en la avenida Guayacanes, 6 en la avenida Villavicencio, 8 en la Circunvalar y 53 en la avenida Boyacá.Aunque la estrategia ha generado incomodidad en algunos conductores, quienes afirman que estos elementos afectan sus vehículos, ha resultado efectiva para reducir los siniestros, de acuerdo con datos de la Secretaría.Resaltos parabólicos. Foto:Concejo de BogotáLa avenida Guayacanes fue la primera en recibir esta intervención en infraestructura, y marcó la primera vez que Bogotá implementaba este tipo de cambio. Entre enero de 2023 y septiembre de 2024, en ese corredor se registraron ocho fallecidos y 102 lesionados. Desde la instalación de los resaltos, no se han reportado nuevas fatalidades.Antes de esta intervención, el exceso de velocidad en esa vía superaba el 60 por ciento, y entre motociclistas, el 70 por ciento. Hoy, el 98 por ciento de los conductores cumple con el límite establecido, lo que, según Claudia Díaz, convierte el tramo en una zona segura. LEA TAMBIÉN Un panorama similar se presenta en la avenida Villavicencio y la Circunvalar, donde los excesos de velocidad ahora son inferiores al 10 por ciento. Además, se han logrado reducciones del 40 al 80 por ciento en el número de lesionados vulnerables por siniestros viales, sin que se hayan registrado muertes desde la instalación de los resaltos.En la avenida Boyacá, que concentra el 10 por ciento de los siniestros viales de la ciudad, según la Secretaría, se ha registrado una disminución del 80 por ciento en el número de lesionados y ninguna muerte desde que pusieron los resaltos. Este proceso aún no ha finalizado.“Estamos concentrados en Boyacá porque históricamente el tramo sur ha sido un punto crítico desde hace décadas. Una vez terminemos la intervención en este espacio, y dependiendo de los recursos que tengamos, iremos a otros corredores”, afirmó la secretaria Díaz.La intervención también resulta relevante en un contexto en el que, tan solo el pasado 4 de agosto, durante la presentación del informe Calidad de Vida 2024 de Bogotá Cómo Vamos (BCV), se habló de los resaltos parabólicos como una buena estrategia para enfrentar uno de los cuatro grandes retos que enfrenta la ciudad: la siniestralidad.Sin embargo, todavía falta unas cuantas millas para llegar al resultado esperado. “Nos han dado resultados comprobados. El problema es que hemos logrado unos segmentos seguros, pero se nos están trasladando a otras partes. Entonces necesitamos el otro componente, que es la conciencia ciudadana”, comentó Miguel Silva Moyano, secretario general de la actual alcaldía en el evento de BCV.Las vías que cuentan con los resaltos han logrado bajar en más del 50 % la velocidad. Foto:Alcaldía de Bogotá¿Por qué los resaltos, si parece que dañan los carros?En Bogotá, el límite de velocidad es de 50 kilómetros por hora. Sin embargo, el año pasado seis de cada diez conductores excedían ese parámetro. Por ello, el Distrito debía encontrar una medida de “bajo costo y alto impacto”, y en esa búsqueda hallaron la estrategia de los resaltos usados en Dinamarca, un país donde ya mostraban buenos resultados.No obstante, en redes sociales muchos ciudadanos han manifestado su inconformidad, argumentando que los resaltos parabólicos dañarían sus vehículos. Ante esto, Claudia Díaz aseguró a EL TIEMPO que estos están diseñados para no generar impacto si el conductor circula a 50 kilómetros por hora.Díaz explicó que el diseño de los resaltos debe obedecer al límite de velocidad de la vía. Además, respondió por qué se instalan varios en un mismo tramo: “El hecho de que el conductor encuentre un resalto y luego otro a una distancia aproximada de 300 o 400 metros implica que no tendrá tiempo de volver a acelerar y superar el límite establecido”. LEA TAMBIÉN La altura y el ancho de los resaltos varían según el límite de velocidad. Por ejemplo, los diseñados para 50 kilómetros por hora tienen un ancho de nueve metros y una altura de nueve centímetros. Cuando el objetivo es reducir la velocidad a 30 kilómetros por hora, los resaltos son más altos y se ubican a menor distancia entre sí.Además, su diseño busca no generar ruido ni vibraciones en el entorno, a diferencia de los resaltos anteriores, que sí afectaban el sonido ambiente. Por sus dimensiones, los nuevos elementos son más amigables con el espacio y con los vehículos.El límite de velocidad en las principales vías de la ciudad es de 50 km/h Foto:Héctor Fabio Zamora / EL TIEMPONuevos cambios: más cámaras, señalización y resaltosLa Secretaría de Movilidad también anunció que está en marcha el aumento de tecnología en la ciudad con la instalación de nuevas cámaras de fotodetección en puntos críticos de siniestralidad. Estos dispositivos se complementarán con los resaltos ya instalados.Además, se está renovando el Centro de Gestión del Tránsito, con nuevas herramientas tecnológicas que permitirán fortalecer el control vial. LEA TAMBIÉN Desde la Alcaldía también se trabaja en el despliegue de estrategias para transformar la cultura ciudadana. Esto incluye una gestión social territorial en barrios, con campañas dirigidas a conductores de transporte público, taxistas y motociclistas, para que comprendan la importancia de cumplir las normas de tránsito.“Al final, son normas de convivencia que nos permiten a todos usar el espacio público de manera segura y tranquila”, expresó Claudia Díaz.Además, la secretaria explicó que una de las apuestas a principios de año fue señalizar los principales corredores de entrada y salida de Bogotá, una medida que también busca mejorar la seguridad vial.Finalmente, entre los proyectos que se vienen para la ciudad, continuará el equipo de parchado de huecos, junto con el Instituto de Desarrollo Urbano (IDU), también trabaja para que la infraestructura vial contribuya a la reducción de la siniestralidad.TATIANA MORENO QUINTEROREDACCIÓN BOGOTÁ Tatqui@eltiempo.com@Tmorenoq Sigue toda la información de Bogotá en Facebook y Twitter, o en nuestra newsletter semanal.