Aprender a reír

Hay personas que tienen el don de la risa. Cervantes, por ejemplo, la risa más tierna de la literatura según Castany: “Convierte el humor empático y tierno en una manera de mirar el mundo y de relacionarnos con los demás”. Pero también se puede aprender. “La literatura, la filosofía o espiritualidades pueden servirnos, no tanto como teorías que explican el mundo, sino como prácticas que nos ayudan a tomar distancia, condición necesaria para la ironía”. Pero hoy abunda más la burla. “Utilizamos mucho una risa agresiva. Los primeros ilustrados consideraban el humor oxígeno de la democracia porque hace que todos nos sintamos igualmente ridículos y, por tanto, iguales. Y al quitarle importancia a algo podemos afrontarlo. Rebajas su solemnidad para poder actuar”. Nos lo explica en Una filosofía de la risa (Anagrama).

Chaplin decía que un día sin reír es un día perdido.

Sin duda, y sin reír varias veces. Los niños ríen mucho más porque la risa expresa libertad y potencia; con los años, esa curva desciende.

Los adolescentes ríen mucho.