Frente al humor que sirve para dominar, marginar y humillar, Bernat Castany Prado defiende la fuerza liberadora de la comicidad
El jueves 7, se reunieron en Madrid, en la librería Cervantes y Compañía, Ignatius Farray y Bernat Castany Prado para conversar sobre el libro de este último Una filosofía de la risa (Anagrama). El encuentro fue muy simpático, invitó a rumiar con una plácida distancia las cosas del presente (y del pasado) y, claro, hubo muchas carcajadas. Ignatius Farray, que acudía en calidad de payaso, confesó sentirse un poco fuera de lugar en temas filosóficos, pero enseguida entró al trapo. En el humor, explicó, no solo importa el talento sino también la desesperación. Ese tipo de desesperación que busca “decir la palabra fuera de la frase hecha”. O lo que es lo mismo, dinamitar los burdos acuerdos que pilotan sobre la realidad, para encontrársela de otra manera y, también, para actuar de otra manera. “Iban dos y se cayó el del medio”, dijo, y ya estábamos todos metidos en el cogollo de la comicidad. Bernat Castany Prado desempeño el papel de filósofo para comentar detalles de su libro en el que no le ha interesado, como explica en el prólogo, “el porqué de la risa, sino su para qué y su cómo”. Alude también ahí, y aludió en la charleta, a lo que dijo Ramón Gómez de la Serna del humorismo, que “no se trata de un género literario, sino de un género de vida, o mejor de una actitud frente a la vida”. Pues bien, de lo que se terminó hablando fue de un asunto peliagudo, y es el de que, en estos días, la izquierda se ha olvidado de esa enorme bendición, la de tirar de la risa como una actitud frente a la vida.







