NoticiaEn Rausch Bistró hacen presencia algunos platos que ayudaron a construir la buena fama de Criterion y Bistronomy, que fundó junto a su hermano Jorge.Vista del centro de Bogotá desde la terraza de Rausch Bistró, el nuevo restaurante de Mark Rausch en La Candelaria. Foto: Rausch Bistró04.09.2026 13:27 Actualizado: 04.09.2026 17:46

Abajo comenzó la historia de esta ciudad llamada Bogotá y aún se toman allí, en el corazón del centro histórico, buena parte de las decisiones trascendentales para el rumbo del país.Arriba, imponentes, están los cerros tutelares de Bogotá, que cambian el tono de verde cien veces a lo largo del día.Abajo está la plaza emblemática que reúne cada tanto, pancartas en mano, a manifestantes de una ideología y de otra. Y allí mismo nace la carrera séptima, la más larga de las vías bogotanas, que en sus inicios se conoció como la Calle Real del Comercio.Arriba está la iglesia capitalina con el nombre más extenso: la Parroquia de Nuestra Señora del Destierro y la Huida a Egipto, y, muy cerca, nace la vía a Choachí, que va develando algunos de los parajes más encantadores de la provincia de Oriente.Abajo están algunos de los escenarios culturales más visitados de Bogotá, como el Teatro Colón, la librería del Fondo de Cultura Económica y la Biblioteca Luis Ángel Arango.Mark Rausch y su hermano Jorge son protagonistas de la alta cocina en Colombia. Foto:Rausch BistróArriba está la Universidad de La Salle, Bien de Interés Cultural y Arquitectónico de la ciudad. Y allí, en un espacio que alguna vez fue el taller de mecánica de los buses de la institución educativa, convertido recientemente en un moderno y agradable salón del que se desprende una terraza inspiradora, abrió sus puertas hace pocos meses Rausch Bistró (cra. 2.ª n.º 10-52, La Candelaria, Bogotá).Sí, Mark Rausch vuelve a la escena gastronómica. El reconocido cocinero que llevaba la parte dulce del famoso restaurante Criterion, en el cual su hermano Jorge se encargaba de las recetas de sal, aceptó el reto de dejar el norte de Bogotá y moverse al encantador barrio de La Candelaria.Este bistró hace recordar un restaurante célebre de los hermanos Rausch, Bistronomy, una propuesta más relajada que la del encopetado Criterion, pero con una cocina tan cuidada como la de este.Tanto Bistronomy —otro restaurante que tuvo que cerrar sus puertas durante la pandemia— como ahora Rausch Bistró le rinden culto a ese género de restaurante —la tasca, la trattoria, el bistró— que recrea recetas tradicionales de una cultura y de una geografía, platos centenarios que han trascendido las fronteras y se han ido quedando en las cartas de cientos de restaurantes en diversas latitudes. Sopa de cebolla francesa, un plato centenario que ha trascendido fronteras. Foto:Rausch BistróRestaurantes que no pretenden llamar la atención por las deconstrucciones culinarias ni los atrevimientos del cocinero mayor, sino que buscan la excelencia a partir de buenos ingredientes y dominio de la técnica.Este bistró ubicado en las alturas del centro de Bogotá, con una vista privilegiada de la ciudad, tiene una carta realmente atractiva, en la cual hacen presencia algunos de los platos que ayudaron a construir la buena fama de los hermanos Rausch.El paté de la casa, que lleva una espectacular mermelada de cebolla, resulta ideal para ir afinando el gusto mientras se eligen los demás platos. El capítulo de entradas frías lo completan un par de tiraditos con un maravilloso equilibrio de sabores, un carpaccio de res y la archiconocida ensalada César.De las entradas calientes —que rinden culto a España con la tradicional tortilla de papa, y a Francia con la increíble sopa de cebollas caramelizadas— vale la pena tener en cuenta una cazuela de hongos salteados y gratinados llenos de sabor, y una coliflor frita con aromas del Medio Oriente que me animé a probar con algo de temor, y resultó fantástica.A la hora de los fuertes, el tema se pone aún más interesante. El steak pimienta, un clásico que jamás pasará de moda, está muy bien logrado. El morrillo de res a la flamenca resulta ideal para esos días fríos de la capital. El rigatoni con un estofado de res que toma 72 horas de preparación, y un toque de suero costeño que le sienta muy bien, es uno de esos platos que consienten el alma.En la imagen aparece las carbonadas a la flamenca, uno de los platos imperdibles. Foto:Rausch BistróAunque la carta no es muy extensa, hace un recorrido por diversas carnes: además de los ya citados cortes de res, ofrece un curry de langostinos en salsa de coco, una pesca blanca a la manera tradicional de los franceses, un salmón con salsa holandesa, un pollo con champiñones y una hamburguesa con todas las de la ley.Se come bien, muy bien, en este bistró que lleva el apellido Rausch, que es un sello de garantía. Bien vale la pena armar paseo a La Candelaria para conocerlo, y de paso visitar algunos de los atractivos culturales y arquitectónicos del centro histórico de Bogotá.SANCHO- PARA EL TIEMPOIG: @sancho_es_sancho LEA TAMBIÉN Sigue toda la información de Cultura en Facebook y Twitter, o en nuestra newsletter semanal.