Silvia LorenzoEnviada especial CeutaActualizado Viernes,
septiembre
14:32La barriada es humilde, anta�o conflictiva (a�n hay resquicios de las turbulencias causadas por la droga). Los Rosales. Tras su c�rcel, ya en desuso, decenas de operarios que gastan chalecos amarillos colocan los palos de metal sobre los que se alzar� un asentamiento de inmigrantes. Apenas a diez pasos, se erige la nueva guarder�a que este 28 de septiembre iba a unificar al alumnado de otras dos: Nuestra Se�ora de �frica y la Juan Carlos I. M�s de 170 ni�os y ni�as jugueteando a pocos metros de un campamento. "Y ellos van a estar fuera, junto a mi ni�a. Yo no quiero eso".Se llama Neuer Mohammed, tiene 26 a�os y dos hijos. La peque�a, Emira, no llega a los tres a�os. Esconde sus ricitos morenos en el cuello de su madre, tapado con hijab. "Muchos padres no se sienten seguros cuando se van a trabajar. Est� habiendo altercados y aqu� va a pasar eso tambi�n, lo estamos viendo", cuenta.Ella es una de las madres que, desde ayer, protesta junto a vecinos y profesores sobre la explanada de tres mil metros cuadrados para frenar la instalaci�n. "Hemos intentado frenarlo por todos los medios y no lo vamos a poder evitar".Anoche, el poder de convocatoria no fue el esperado. Apenas una veintena de vecinos aguantaron a la intemperie las horas nocturnas. "Mira, si aqu� no hay farolas, no hay nada", apunta Nawal, de 42. Vive en los edificios contiguos, que hacen frontera con la barriada de Loma Colmenar, donde los inmigrantes duermen a la intemperie o deambulan sin rumbo durante los d�as.Un operario baja el material del cami�n militar frente a la guarder�a de Los Rosales.MARCOS MORENOEsta ma�ana, eran pocas madres ya las que quedaban contemplando el escenario. "Yo solo te digo una cosa, si a mi hija le pasa algo, me voy a defender", cuenta Noelia. Las coletillas de Jimena, su ni�a, se agitan cada vez que la ni�a se agacha para tocar la gravilla de la explanada. "No la puedo llevar a otra guarder�a porque han desalojado ya las otras dos"."El problema no es el asentamiento, que eso lo han hecho en todas las ubicaciones. El problema es que aqu� te dicen que caben 1.500 o 2.000 y muchos se quedan fuera, rond�ndolo. Los de fuera van a vivir descontrolados", augura esta vecina.La sensaci�n de descontrol es transversal a todos los vecinos. Nadie les ha comunicado la operaci�n. La �nica pista la dan la hilera de camiones militares que desembarcan el material junto a las dos excavadoras. Fuentes del Gobierno aseguran que la maniobra no es obra del Ejecutivo central, mientras que el Gobierno auton�mico asegura que no se trata de un centro de menores y que, por tanto, queda fuera de sus competencias. Operarios montando las carpas en Los Rosales.MARCOS MORENOAunque no saben a qu� personas derivar�n a este enclave, los vecinos intuyen que ser�n los varones mayores de edad que duermen en la calle, dado que las mujeres y ni�as ya disponen de centros como La H�pica. Adem�s, cada suceso que salta a los titulares incrementa su angustia. No son pocos los inmigrantes menores de edad que han sufrido agresiones sexuales. "A m� quien me dice que no se le puede ir la cabeza y coger a mi hija", expresa Noelia. Tal y como ella lo ve, s�lo queda una soluci�n: marcharse. "Mi marido me dijo que nos fu�ramos, pero �por qu� tengo yo que irme de mi ciudad para que metan aqu� a estos?".













