Aplausos, emoción, y mucho “esto no se para”. Es el grito de unión y de lucha de las asambleas de trabajadores y trabajadoras de Airbus en España, donde pesan ya los 34 días de huelga, unas cinco semanas, pero que mantienen todavía un gran descontento con la multinacional y la “fuerza” para seguir intentando “una negociación y acuerdo justos”, dicen varios trabajadores. La empresa asegura su apertura al diálogo, pero cerró la mesa con el comité de huelga y trata de ubicar un acuerdo en otro foro con todos los sindicatos. Algo interpretado en los paros como “ilegal” y “mala fe” de la dirección.

Este jueves, en las asambleas de trabajadores de Airbus en Getafe (Madrid) y en San Pablo (Sevilla), los dos mayores centros de la multinacional en España, se agrupan varios cientos de empleados de muchos perfiles. Sobre todo, de oficinas, muchos ingenieros e ingenieras de distintas especialidades, los que iniciaron este conflicto, aunque también hay personal más técnico y de taller.

En Sevilla, donde comienzan la asamblea al grito de “un aplauso a la resistencia”, se esperan máximas de 42 grados, así que los veladores colocados en la glorieta bajo el avión CN-235 no son mero decorado. Un camión pita para animar a los trabajadores, alimentando el estruendo de los altavoces que avivan el ambiente mientras que tres furgones de la Policía Nacional vigilan el acceso a la planta de San Pablo.