NoticiaLas cámaras no inventan infracciones para generar recaudos; están evidenciando la manera tan irresponsable como nos comportamos en las vías.Cámaras fotomultas Foto: FOTOS: @miltondiazfoto / El Tiempo03.09.2026 12:55 Actualizado: 03.09.2026 12:55

En buena hora, el actual gobierno está abriendo el debate sobre los sistemas tecnológicos de detección de infracciones viales, conocidos como fotomultas o cámaras salvavidas. Esperemos que se pueda debatir de manera responsable y técnica, más allá de las críticas tendenciosas y politiqueras con fines electorales, puesto que se ha creado una gran desconfianza y desinformación sobre el tema, además, amplificada por virales ataques populistas en redes sociales. LEA TAMBIÉN Indudablemente, varios de los reclamos sobre las cámaras son válidos, ya sea por inconvenientes técnicos, por su ubicación, posibles abusos de autoridades o excesivas remuneraciones a los concesionarios. La experiencia internacional muestra bien que las falencias son superables si se abordan con responsabilidad social, técnica y sobre todo política, con base en los principios de transparencia, visibilidad, carácter educativo, precisión técnica y equilibrio financiero. Cámaras fotomultas Foto:FOTOS: @miltondiazfoto / El TiempoEs comprensible que haya calado en los medios y en la población la crítica de que “las cámaras solo son mecanismos de recaudo”, puesto que se está tocando una fibra muy sensible: el bolsillo. Si bien las críticas estarían gravemente deslegitimando el sistema de control electrónico, también implícitamente están reconociendo su efectividad en la detección de infracciones.Las cámaras no inventan infracciones para generar recaudos; están evidenciando la manera tan irresponsable como nos comportamos en las vías. Instalación de nuevas cámaras de fotodetección en Bogotá Foto:Milton Díaz / EL TIEMPOHe allí el problema: a nadie le gustan algunas obligaciones como pagar impuestos o multas, pero además nos cuesta mucho aceptar la utilidad de algunos cambios, sobre todo si estos nos evidencian malos hábitos y, además, nos multan de forma efectiva.Desde luego que, a nivel nacional, son necesarias revisiones de los sistemas de cámaras existentes para corregir y mejorar, pero sobre todo para ampliar su efectividad y su cobertura a todo el país, ya que son aún muy pocas y faltan muchos territorios y corredores por incluir. Debemos considerar que estas son el único instrumento real que podemos usar para transformar la manera tan irresponsable como nos comportamos en las vías del país y, ante todo, para reducir la violencia y la inseguridad vial, la cual este año acabará con la vida de casi diez mil colombianos. Instalación de nuevas cámaras de fotodetección en Bogotá Foto:Milton Díaz / EL TIEMPOPara la gestión del tránsito y, sobre todo, para garantizar la seguridad vial, es inevitable el uso de las tecnologías. Colombia tiene un atraso tecnológico en movilidad gigantesco y lo que estamos haciendo contra las cámaras es tratar de atrasarnos aún más. Hoy es urgente el uso de la nueva técnica LiDAR de sensores láser tridimensionales con análisis por medio de IA e identidad digital, para avanzar con precisión en la teledetección más allá de los límites de velocidad; se podrían captar otras infracciones como el no uso del cinturón de seguridad, los adelantamientos indebidos y comportamientos riesgosos al volante como el uso del celular.Vale la pena subrayar que las campañas de educación vial o los agentes de tránsito no pueden sustituir a las cámaras. Las acciones pedagógicas tienen un alcance limitado por sí solas; para su éxito se requieren medios efectivos de control y sanción que hoy en día solo se pueden cumplir con la utilización de las TIC. Instalación de nuevas cámaras de fotodetección en Bogotá Foto:Milton Díaz / EL TIEMPOEn el mismo sentido, se debe sancionar con mayor rigor y valor la alteración de las placas para dificultar y evitar la identificación de los vehículos, puesto que son muy frecuentes, variadas e incluso elaboradas, desde la aplicación de pinturas o calcomanías hasta sistemas rotatorios de varias placas.Los problemas puntuales, como el efecto “canguro” de aceleración inmediatamente después de cumplir con el límite impuesto por la cámara, se corrigen, en gran parte, con mediciones en segmentos de corredores, los cuales registran la velocidad promedio en dicho tramo; pero para su implementación se requiere la voluntad de este gobierno, puesto que el acto administrativo está listo y necesita su impulso. En el mismo sentido, el tipo de infracción y las sanciones por sobrepasar los límites de velocidad deberían ser graduales, con base en niveles de exceso bajo, medio o alto. LEA TAMBIÉN A pesar de las críticas y oposiciones, la aceptación de las cámaras se puede lograr gradualmente, con la perseverancia de la sociedad y responsabilidad política. Según el monitoreo, durante varios años, de la Escuela de Salud Pública de la Universidad Johns Hopkins, en Bogotá los conductores gradualmente han ido acatando los límites de velocidad. Entre 2015 y 2022, se ha logrado que casi dos tercios de los automovilistas cumplan los límites verificados por las cámaras. Cámaras de fotomultas en Bogotá. Foto:Mauricio Moreno / EL TIEMPOEl caso de los motociclistas es bien diferente: solo un cuarenta y tres por ciento acata los límites controlados por teledetección y, a la vez, son los de mayor reacción negativa y visible en redes sociales. En conclusión, a pesar de que las cámaras son y serán impopulares, las necesitamos; de allí la urgencia de un debate serio que priorice las argumentaciones con bases técnicas y sociales, para mejorarlas y poderlas generalizar como principal instrumento en la reducción del altísimo número de colombianos muertos en las vías. El peor error sería disminuirlas cuantitativa o cualitativamente, puesto que son muy pocas y sobre todo son el principal y único instrumento tecnológico para tratar de hacer un efectivo control vial. Bogotá cuenta con 99 puntos de detección. Foto:Mauricio Moreno / EL TIEMPOEn el mismo sentido, lograr una fiscalización electrónica de las infracciones en motocicleta es el principal reto para el país en la materia. Colombia podría reducir la brecha y el atraso en el uso de tecnologías de movilidad con una buena utilización de la teledetección de infracciones. En este sentido, el gobierno actual podría hacer un verdadero milagro, salvando muchas vidas y reduciendo el número de lesionados, si lidera las acciones indispensables para la revisión, el mejoramiento y la ampliación de las cámaras.RICARDO MONTEZUMAPh. D. Ciudad Humana. Sigue toda la información de Bogotá en Facebook y Twitter, o en nuestra newsletter semanal.