De 216 cámaras registradas en 2018, hoy tenemos 680. Entre 2022 y 2023 las infracciones detectadas mediante fotomultas crecieron 50 %.Foto: Jose Vargas EsguerraResume e infórmame rápidoEscucha este artículoAudio generado con IA de Google0:00/0:00El desastre de las fotomultas en Colombia es una muestra de lo que ocurre cuando las entidades territoriales se emocionan con la oportunidad de obtener recursos a punta de sanciones a los ciudadanos. Aunque defendidas como una medida que ayuda a reducir la accidentalidad vial, los ciudadanos llevan años quejándose de cámaras instaladas con el único propósito de generar multas y no de modificar la conducta de quienes conducen vehículos. La reciente noticia de la apertura de investigación de la Superintendencia de Transporte promete, si termina en una decisión final en contra de las alcaldías, crear un caos administrativo y seguir generando más frustración en las personas.El argumento a favor de las cámaras de velocidad y fotomultas está en torno a la seguridad. La Agencia Nacional de Seguridad Vial (ANSV) lo explica así: “Cuando se incrementa la velocidad, la relación de incremento del riesgo es de uno a cuatro; es decir, por 1 % de incremento en la velocidad, el aumento en el riesgo de tener un siniestro vial es del 4 %. Según estudios internacionales, la instalación de cámaras mostró una reducción del 20 % en choques, 15 % en choques con lesionados y 51 % en choques con muertos”. Como herramienta de fomento a prácticas más prudentes al manejar, no dudamos de su efectividad. Sin embargo, lo que ha pasado en Colombia es una explosión de las cámaras y, en muchas ocasiones, sospechas sobre los lugares en los que se deciden emplear.Las cifras son contundentes. De 216 cámaras registradas en 2018, hoy tenemos 680. Entre 2022 y 2023 las infracciones detectadas mediante fotomultas crecieron 50 %, pasando de 2,2 millones a 3 millones de comparendos. En términos de dinero, los ingresos son considerables. La investigación de la Superintendencia de Transporte está revisando más de 7,5 millones de fotomultas por haber sido expedidas sin los permisos adecuados, y dice que más de 5,8 millones perderán validez. En total, estamos hablando de más de 1,5 millones de comparendos ya pagados que generaron recaudos superiores a COP 1,05 billones. Las posibles sanciones superarían los COP 2,1 billones. Es decir que si en efecto se abre la puerta a reclamaciones, las entidades territoriales enfrentarían un problema de caja y uno burocrático para responder por lo ocurrido.Tomemos el ejemplo de Bogotá, la ciudad que más cámaras de fotomultas tiene. La investigación en la capital involucra cerca de 293.869 fotomultas impuestas entre el 11 de diciembre de 2018 y el 6 de enero de 2020. La razón es que 128 cámaras habrían operado sin cumplir los requisitos de ley. El recaudo por comparendos en ese período fue de COP 70.000 millones. Un dineral. Además de un montón de procesos administrativos que implican desgaste en el Distrito. Hasta ahora la Secretaría Distrital de Movilidad emitió un comunicado, donde explica que el anuncio de la Superintendencia “no constituye una decisión de fondo”, pues “la actuación administrativa deberá surtir todas las etapas previstas en la ley, incluyendo formulación de cargos, presentación de descargos, etapa probatoria y decisión final, garantizando el debido proceso para todas las partes involucradas”. Varias entidades territoriales han pedido responsabilidad al informar lo ocurrido, pues muchas personas han ido a protestar por fotomultas que actualmente todavía no han sido invalidadas.Mientras esperamos que el proceso llegue a una resolución, queda el sinsabor de una política pública implementada sin suficiente respeto por los ciudadanos. Sí, a nadie le gusta tener que pagar multas, y tampoco se trata de eliminar una herramienta útil para mejorar la seguridad vial, pero el proceso de implementación en todo el país ha dejado mucho que desear.¿Está en desacuerdo con este editorial? Envíe su antieditorial de 500 palabras a elespectadoropinion@gmail.com Nota del director. Necesitamos lectores como usted para seguir haciendo un periodismo independiente y de calidad. Considere adquirir una suscripción digital y apostémosle al poder de la palabra. Conoce más