En el corazón de la comunidad autónoma de Euskadi, más allá de sus ciudades, su patrimonio histórico y su gastronomía, podemos encontrar un sinfín de rutas de senderismo para disfrutar de la naturaleza, las aguas de los embalses, los extensos prados verdes y la vegetación que los rodea y complementa, creando unas vistas únicas y un entorno idílico.
Este contraste entre el entorno urbano y el medio natural es precisamente uno de los mayores atractivos que sorprenden a quienes visitan el territorio alavés. A muy pocos kilómetros de los centros urbanos se despliega un mosaico paisajístico donde el color verde predomina durante todas las estaciones del año. Los arroyos, las colinas suaves y las masas forestales autóctonas crean un ambiente de tranquilidad que invita al descanso y a la práctica de diversas actividades al aire libre.
A poco más de 20 minutos de Vitoria-Gasteiz, se encuentra un enclave donde el agua y el bosque se funden en un paisaje sinuoso de robledales y humedales protegidos. Se trata del embalse más grande de agua dulce que hay en la comunidad autónoma, el embalse de Ullíbarri-Gamboa. Este no solo garantiza el abastecimiento de buena parte del territorio, sino que se ha consolidado como un referente de ocio sostenible y senderismo en el norte peninsular, para pasar un día alejado de los grandes núcleos urbanos.







