El Gobierno de Sheinbaum ofrece nuevos esquemas de asociación y promete mayor certidumbre regulatoria y financiera, mientras los inversionistas esperan conocer las reglas del juego

El Gobierno de Claudia Sheinbaum busca convencer a un mayor número de empresas privadas a reconsiderar el negocio petrolero y asociarse con estatal Pemex. La estrategia busca detener la declinación de su producción de crudo a través de la creación de nuevas empresas mixtas, aunque el plan todavía enfrenta retos decisivos: diseñar contratos que resulten rentables para los inversionistas y reconstruir la confianza de un sector que aún mira con cautela las reglas del juego.

Con un renovado sentido de urgencia y ante una sala llena de empresarios, el equipo energético de la mandataria ha lanzado este miércoles una batería de mensajes en un intento de recuperar la certidumbre. En ese contexto, la secretaria de Energía, Luz Elena González, destacó que la abultada deuda con proveedores de la estatal se ha reducido en 830.000 millones de pesos (casi un 80%) en los últimos 18 meses y que ya están operando 10 contratos mixtos con privados para reforzar distintas partes de la cadena de producción, desde que se abrió una primera convocatoria en diciembre. “Queremos acelerar las cosas: aumentar la capacidad de producción con participación mixta, que permita fortalecer la explotación de hidrocarburos”, resumió durante un foro que reunió a empresarios energéticos y autoridades, en una escena poco común en los años recientes de Gobiernos morenistas.