El Gobierno de Claudia Sheinbaum busca revertir el horizonte energético de México en un tiempo récord. Pretende que Petróleos Mexicanos (Pemex) pase en menos de dos años de ser una empresa acorralada por sus deudas a una petrolera con autosuficiencia financiera y una producción de crudo y gas natural en ascenso. Para ello, las secretarías de Energía, Hacienda y la dirección de Pemex han presentado esta semana este plan maestro. Una hoja de ruta para los próximos 10 años bajo la idea de continuar con la recuperación de la soberanía energética y retomar la planificación estratégica.
“México era vanguardia en temas de planificación, tenía instrumentos que eran incuestionables”, aseguraba este jueves la secretaria de Energía, Luz Elena González (Villahermosa, Tabasco, 51 años) durante la entrevista con EL PAÍS en su nueva oficina, en el mismo edificio que hasta hace unos meses albergaba a la Fiscalía General de la República. González insiste en que el punto de partida es el “desmantelamiento” del sector energético que, en su opinión, sufrió México antes de la llegada de Andrés Manuel López Obrador. “Se puso en riesgo la soberanía energética y estamos convencidos de que la energía no solo es una mercancía más”, incide.






