El Gobierno de Sheinbaum ultima los planes de un gran giro en la política energética que anticipa un intenso debate con las organizaciones ambientalistas y el sector más duro de Morena

La Administración de Claudia Sheinbaum ha abierto la puerta a la extracción de hidrocarburos, principalmente gas natural y aceite, mediante el fracking o fractura hidráulica, una técnica vetada en el sexenio de su antecesor, Andrés Manuel López Obrador. Se trata de un cambio de paradigma que choca con la izquierda a nivel mundial, pues los movimientos progresistas y ecologistas se oponen a la técnica, considerada muy dañina para el medio ambiente. ...

El viraje de 180 grados de Sheinbaum en la política energética es también un cambio de posición de la propia presidenta, que en diciembre de 2024 —a los dos meses de tomar posesión del cargo— prometió en una conferencia: “No va a haber fracking“.

Especialistas y políticos del círculo cercano a Sheinbaum consultados por EL PAÍS plantean que la mandataria ha llegado a la conclusión de que vale la pena afrontar el costo político con el sector más duro de Morena a fin de aprovechar los recursos ya identificados por Pemex en los Estados de Coahuila, Tamaulipas y Veracruz. El objetivo detrás de este gran viraje pragmático es que México deje de depender de las importaciones de gas natural de Estados Unidos y pueda alcanzar la soberanía energética.