México prepara su incursión en este modelo de extracción de gas, que despierta un intenso debate dentro y fuera del Gobierno. EL PAÍS reúne las opiniones de seis especialistas en torno a esta técnica, entre quienes la defienden y la critican
El Gobierno de Claudia Sheinbaum ha decidido dar un golpe de timón y cambiar el rumbo de la política energética de México a favor de la técnica de fracking o fractura hidráulica, que fue vetada durante un sexenio por su antecesor, Andrés Manuel López Obrador. El cambio de paradigma, sustentado en la idea de que México deje de depender de las importaciones de gas natural de Estados Unidos, ha a...
bierto un debate dentro y fuera de Morena, el partido en el poder. Internamente, el nuevo rumbo energético representa una ruptura respecto del tabú impuesto por el líder moral de la izquierda mexicana. Hacia afuera, la discusión es más compleja, entre quienes ven en el fracking una herramienta necesaria para avanzar en la autosuficiencia energética y quienes consideran que el pregonado progreso no justifica el daño que dicha técnica traerá para el medio ambiente y las comunidades. EL PAÍS reúne las voces de seis reconocidos especialistas en la materia, tres a favor y tres en contra, para dimensionar lo que se juega México más allá de los dogmas.






