En un supermercado grande ya podemos resolver una comida completa sin comprar un solo ingrediente crudo. Podemos empezar con un poco de hummus, seguir con una lasaña, añadir unas croquetas y terminar con una tarta refrigerada. Ni siquiera hace falta pasar por casa: algunas tiendas tienen mesas, cubiertos y microondas para comer allí mismo.

La oferta de platos preparados tampoco se limita a las pizzas congeladas y las latas de toda la vida. En los lineales refrigerados, congeladores, asadores y mostradores calientes encontramos recetas que hasta hace poco asociábamos con una cocina doméstica o con el menú de un bar.

El resultado se nota en las cifras. Durante 2025 se consumieron en España más de 715.000 toneladas de platos preparados, alrededor de 18 kilos por persona, y el sector facturó unos 4.309 millones de euros. El refrigerado, además, ya genera más de la mitad del valor del mercado.

Este crecimiento no demuestra que hayamos dejado de cocinar. Explica algo más concreto: cada vez estamos más dispuestos a pagar para que una parte del trabajo de la comida llegue hecha.

El lineal ya parece una carta