La desaceleración de la inflación no alcanza, por ahora, para recomponer la economía de los hogares. Así lo reflejan los últimos indicadores relevados por el Centro de Almaceneros de Córdoba, que muestran una inflación mensual del 1,8% durante agosto, por debajo del 2,1% registrado en julio, pero con una inflación interanual que todavía alcanza el 33,3%.
Detrás de esa moderación de los precios aparece una realidad más compleja: el consumo continúa condicionado por la pérdida de poder adquisitivo, el endeudamiento familiar y la creciente necesidad de financiar incluso las compras más básicas.
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El dato que resume esa situación es contundente: el 88,7% de los hogares debió financiar la compra de alimentos durante el último mes. Del total, el 39% recurrió al fiado en comercios de proximidad y el 37% utilizó tarjetas de crédito.
Para Germán Romero, presidente del Centro de Almaceneros, el fenómeno refleja una transformación profunda de la situación social y económica de las familias. “Estamos observando una nueva pobreza, integrada en muchos casos por sectores de clase media que no aparecen dentro de los sistemas tradicionales de asistencia, pero que tienen enormes dificultades para sostener su nivel de vida”, advierte.








